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—— i oe a imitacion del luteranismo, ha llegado a consumar la propa- gacion del error en el pueblo, sacandolo de sus tradiciones an- tiguas y santas que lo hacian feliz, é introduciéndoloen el an- churoso camino de la licencia de costumbres, de la rebelion contra la autoridad, y de ese desérden habitual en que por des- gracia se halla la sociedad. Pero este trastorno universal no se debe tinicamente al luteranismo, sino tambien y mas directa- menteal calvinismo, como verémos ahora. 9. II. Calvino y la democracia. Aunque Lutero y Calvino llevaban un mismo fin, que era el destruir la autoridad de la Iglesia y el conjunto de dogmas que esta profesa y ensefia, cada uno de ellos adoptd el medio mas analogo 4 su caracter personal para conseguirlo. El prime- ro destruyé y no penso en edificar, el segundo si: aquel, diser- to y vehemente en sus conversaciones, locuaz sin poderse contener , poco correcto en sus escritos, y muchas veces hasta inmundo en las frases, despues de burlarse, como otro Lucia- no, de los dioses y de los hombres , no pensaba mas que en vi- vir con regalo, en divertirse y entregarse a toda disipacion , y 4 los excesos en comida, en bebida y en deshonestidades: éste era el reverso de la medalla: hombre de estilo culto , correcto y elegante para escribir, hablaba poco, estaba flaco y afectaba mucha gravedad en sus maneras y en su trato, y andaba habi- tualmente de tan mal humor, que Bucero lo comparaba a un perro rabioso: y en Ginebra, donde se le reputaba por el pa- triarca de la religion, y se le tenia por un oraculo, decian las gentes que, aun en el cielo se estaria mal, si se estuviese cer- ca de Calvino. Pero este hombre de caracter bilioso y de sangre fria, tenia un genio organizador , y no se contenté con destruir

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