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~25 — ni quedar virgen, va a4 atacar directamente los atributos di- vinos, este ultimo los destruye por otro camino, y reduce la misma Virgen 4 la mayor nulidady abyeccion, que podamos concebir en nuestra propia razon humana. ;Cémo! ;Anduvo Dios tan equivocado en buscar la muger que habia de ser su Madre, que encontré una tan poco digna en sus procederes, que no supiese apreciar la dignidad incomparable de la mater- nidad divina, y que siendo la Esposa del Espiritu Santo, se entregase 4 los abrazos de un esposo terreno para tener otros hijos? Y¥ {qué especie de muger era esa, que no habia querido aceptar la dignidad incomprensible é inefable de concebir en su seno al Hijo de Dios, si tuviera que perder su virginidad, como consta por sus palabras, dichas al embajador celestial *: y despues de haberla aceptado por habérsele asegurado , de parte del mismo Dios , que sucederia asi, como ella lo deseaba; des- pues de haber sido madre por obra exclusiva del Espiritu Santo, fué infiel 4 sus mismos deseos y quebranté sus propésitos con tanta vileza? Pues , 4 esa muger no la quisiera para esposa suya, ni el mas estipido de los hombres ; y si hubiera sido asi la Ma- dre de Dios , habria que decir que Este no tuvo prevision infali- ble, ni providencia sapientisima , ni ciencia infinita, y que su Madre no tuvo, ni el talento, ni la virtud, ni el conocimiento, ni la dignidad natural de la ultima de las mugeres que ha habido en el mundo. Tan cierto es que la fe ha de ser una, y que esta unidad no consiste en que la muchedumbre de millares de hom- bres la profesen con la union mas perfecta, sino en que ella es una é indivisible en sus dogmas, y tan una é indivisible, que el que intente destruir un solo punto de esta unidad, echa abajo todo el edificio , ora saque wna piedra angular, ora diga que solo va 4 quitar una piedra del coronamiento. ‘ Lue. cap. I. geil

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