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ore habia de extender sus influencias corruptoras por las del Me- diodia, y tanto mas, cuanto una gran parte de la Francia adopté las aberraciones calvinistas, las mismas que con gran tenacidad intentaron los sectarios ‘traer a Espafia, aunque no lo lograron por enténces. Vamos, pues, a examinar esas influencias del error, para que se comprenda cuan poco es lo que debe el linage humano a |a ilustracion moderna. aL El cesarismo protestante. La relajacion del principio de autoridad por. parle de los subditos, tiene que producir la ampliacion de la misma autori- dad en los principes, y una rigidez mayor en el ejercicio de ella. Todo esta en relacion en el érden social: la suavidad de quien manda esta en relacion con la sumision de quien obede- ce: la dureza en aquel es la consecuencia necesaria de la insu- bordinacion de ésle. Por otra parte, como Dios ha criado al hombre para vivir en sociedad: y como para que la sociedad sea ordenada, es necesario que exista en ella una autoridad, si esta autoridad es destruida, necesariamente ha de haber en el acto una sustitucion. Asi lo exige el drden de las cosas: asi ha sucedido siempre en los pueblos, y asi vemos que esta suce- diendo & cada instante en nuestra época, en la cual los go- biernos caen y se levantan con tanta facilidad. Cuando el protestantismo aparecié en la tierra, encontréd en la sociedad una potestad divina, instituida-porel mismo Je- sucristo para regir y gobernar la Iglesia, y mantener intacto e] déepdsito de la fe. Las nuevas doctrinas se dirigian todas a aniquilar este principio de autoridad , adeptando los heresiar- cas para conseguir su objeto el sistema del repartimiento entre muchos de esa misma auloridad: y basté para lleyarlo a cabo a. SN nl neta niiicacelteaad
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