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_—270 — : sia, que Cristo dié 4 su Vicario? Mucha apariencia exterior de celo, y un orgullo interior enteramente satanico: muchas pa- labras dulces como la miel, para manifestar una obediencia ciega 4 Dios y a sus preceptos, y una tenacidad diabdlica para preferir la muerte misma decorada con laureles de supuesto martirio, 4 la sumision 4 quien es el depositario de la fe, el in- térprete legal de la doctrina, y el maestro y pastor universal del rebaiio de Cristo. Asi se vid el progreso paulatino del mal, que fué desen- volviéndose segun se presentaban las ocasiones oportunas, hasta haber llegado 4 una rebelion manifiesta contra la autori- dad del Romano Pontifice. Se presenta la ocasion de que un rey esta en pugna contra la Santa Sede, porque esta le reprende, por haberse apoderado de nueve iglesias mas de las que aque- lla le habia concedido , para ejercer las regalias de 1a corona, y porque el Papa, como soberano de Roma, no quiere que nin- gun embajador tenga derecho de mando civil en el barrio de la ciudad de los Papas , y al momento lo seducen , induciéndolo 4 que reuna una asamblea, en la cual se dé sancion a las doc- trinas que derogan a los derechos del Vicario de Cristo en el gobierno de la Iglesia y en el ejercicio de su magisterio. Vie- nen tiempog azarosos para la Europa y la Santa Sede, y con ellos aparecen principes afilosofados y protestantizados, y al punto aprovechan él tiempo y la ocasion para formalizar una guerra abierta ala Santa Sede, y 4 las tradiciones de la Iglesia. i Puede, en efecto, levarse mas adelante la osadia que la llevé el sinodo de Pistoya? ,No disponia que los parrocos se sirviesen de las obras de Quesnel para ensefiar a los fieles, siendo asi que estaban condenadas por la Iglesia ? ; No dester- raba relativamente las imagenes de los santos de los templos, mandando que en las iglesias no hubiese sino el altar mayor con un santo Cristo en el medio sobre el tabernaculo, 6 a lo
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