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— 938 = en honor suyo, como lo hacen los carmelitas. De este modo co- mentaba la Escritura ese calvinista anglicano'. =~ Pero, ;pueden decirse mas necedades en tan pocas senten- cias? ;Pueden aglomerarse mayores absurdos, ni mas contra- dicciones , ni mayores ridiculeces? ;Conque Mahoma y el Ro- mano Pontifice son la estrella que cayé del cielo, siendo asi que son los dos personajes més opuestos que ha tenido el linaje humano? Mahoma, que es el enemigo de Cristo, ;puede verse significado en una misma alegoria sagrada con el que es su Vi- cario, el maestro de su Iglesia, el sostenedor de su fe y el de- fensor de su doctrina? No puede decirse mayor necedad, asi como el afirmar que los sarracenos y los religiosos estan repre- sentados en las langostas que salieron del pozo del abismo: solo la ciencia vana de la heregia intentaré unir dos extremos tan opuestos, como son la luz y las tinieblas, pretendiendo que ten- gan un mismo principio, siendo asi que la luz es la prueba de la existencia de un cuerpo luminoso, y las tinieblas, la de su ausencia : lo uno es una afirmacion; lo otro, una negacion. Y hay que decir otro tanto de lo demas que comenta el cal- vinista; preciso es tener el impudor de una ramera que, sor- prendida por testigos oculares en su crimen, llama a estos con el apelativo de su oficio infame , para no parecer ella lo que es en realidad. ;Conque fué en el siglo sexto, cuando se introdujo por la autoridad secular el primado del Romano Pontifice sobre toda la Iglesia, y cuando se empezé a celebrar el sacrificio del altar, la invoeacion de los santos, la veneracion de sus reli- quias, y el aplicar las misas en sufragio p r los difuntos? Pues para decir eso, es preciso negar la historia de los seis prime- ros siglos de la Iglesia; porque en el primero, cuando vivia to- davia el Apdstol San Juan en el Asia, habiéndose suscitado en Corinto una gran cuestion sobre disciplina, no la resolvié este * Corn. a Lap, in Ap. cap. IX. v. 4.

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