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i que van a entrar en batalla , armadas de coraza como los guer- reros que marchan al combate, dispuestas 4 devorar cuanto encontraran como leones que ensefian su terrible dentadura, pero con aspecto hermoso como el de un hombre bien perfilado en su rostro, y acicaladas y perfumadas en su cabellera de muger. Sabio es, 4 no dudarlo, este caleulo, y sabia es la in- terpretacion de este gran acontecimiento, que “nos ephene San Juan en su Apocalipsis*. E! protestantismo ha. dado genebes bien nian de, a realmente es él quien esta descrito alli, porque ha hecho lo que venian a hacer entre los hombres aquellas langostas, talan- do las ciencias divinas, destruyendo todo lo que no tenia ver- dor ni fortaleza, y presentandose siempre tan afeminado como una muger, que no tiene mas ocupacion que la interese, que el llevar siempre su cabeza adornada, floreada y aromatiza- da. Mucha erudicion en sus escritos, alegando testimonios de la antigtiedad , y registrando pergaminos velustos; mucha, cul- tura intelectual en lenguas orientales , con el fin de buscar los textos originales en que se escribieron los libros sagrados; es decir, mucha exterioridad, mucho follaje, mucha perfumeria mugeril, es lo que se encuentra, en general, en los libros, que ha escrito el protestantismo; aunque hay que decir, que no han. faltado algunos que en determinadas materias , han escrito con sabiduria, y al tratar de los Papas, sobre todo, de San Grego- rio VIL. y de Inocencio Il. han hecho justicia a su virtud, asu saber y rectitud. Pero, en general, el protestantismo noha hecho mas que ti- rar la hoz en el campo de las ciencias teoldgicas, y corromper las Escrituras, dandolas las-interpretaciones mas absurdas , tan exuberantes en blasfemias como en contradicciones. Sin salir (lel paso que nos refiere el Apocalipsis , que hemes cilado, te- * Cap, IX. v. 42. it get Be ares
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