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a ee siendo mejor su hijo Enrique VI. quien afiade a sus crimenes contra la Iglesia, el de haber encarcelado barbaramente al rey Ricardo , que volvia de las Cruzadas, con solo el fin de sacarle dinero como precio de su libertad. . No cabe en un discurso la relacion de todas las violas que enlonces cometian los emperadores de Occidente contra la Santa Sede y los derechos de la Iglesia. Ellos llenaron su im- perio de los vicios mas abominables en el seno mismo de la Iglesia, vendiendo las sillas episcopales , y empefiandose en dar — una inveslidura sagrada 4 los electos para las catedras de los sucesores de los Apdéstoles, y autorizando en el clero la disolu- cion de costumbres, que era consiguiente al modo inicuo que tenian, de entrar en el gobierno de las iglesias sus primeros pastores. El periodo de los treinta y nueve afios de imperio del execrable Federico Barbaroja forma época en el mundo : por dos veces faltd 4 lo pactado con el Vicario de Cristo, y otras tantas fué arrojado de la comunion de los fieles: fué 4 la Pales- tina para cumplir el juramento solemne que habia hecho de ir 4 las Cruzadas , y se convino indignisimamente con e] Soldan, haciendo vil traicion a los negocios del cristianismo: volvié de Oriente, y fueron tantas las violencias que cometié en Italia, y la llené de tantos odios y partidos que, por fin, todo un con- cilio general reunido en Leon de Francia, tuvo que pronunciar contra él sentencia de excomunion y de privacion. del reino, confirmando esta decision el Papa Inocencio IV *. La Edad Media aparece, por lo que acabamos de decir, — como la época mas terrible en los fastos del cesarismo. Los em- peradores de Occidente, 4 quienes se reputaba herederos del imperio romano, se erigieron en déspotas opresores de la Igle- sia, tan pronto como, despues de la muerte de Enriquel. de Ale- mania, se consolidé su imperio, y se roded de principes que ‘ Petav. Racionar. tempor. parte 1.* lib. IX. cap. 4.
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