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— 4169 = por lo tanto, lo que dijeron ya los malos en tiempo de San Pablo, como refiere un sabio antiquisimo *, gritando que el Evangelio trastornaba el drden politico de los cpushlod y las mo- narquias. Lejos de eso, las ordena, las consolida y las perpe- tua, poniendo en armonia lo divino con lo humano. ; El poder temporal exige tribulos y honores temporales? Dénsele enhora- buena, como es justo: pero Dios exige obsequio, culto y amor, obediencia a su voluntad, fe a sus palabras, alma décil 4 su voz y a la de sus enviados , y tambien deben darsele , pues ni el respeto debido al rey debe impedir el obsequio debido a Dios, ni el amor que tenemos a Dios s bre todas las cosas ences : al respeto que debemos al principe. : No puede darse organizacion religiosa y politica mas bella que esta, establecida por Jesucristo y predicada en todo el mundo por sus Apdstoles: y asi la entendieron los Santos Pa- dres y otros sabios de los primeros siglos del cristianismo, no ménos que aquellos emperadores piadosisimos que abrazaron la fe de Cristo,y se constiluyeron defensores de la Iglesia. En este sentido, no en el que han inventado l s jansenistas y los malos regalistas, de que los principes han de intervenir en la regulacion de la disciplina exterior de la Iglesia, dijo Constan- tino Magno a los obispos lo que refiere Eusebio *. Vosotros sois obispos dentro de la Iglesia, yo lo soy fuera: como si dijera : vosotros dirigis y disponeis cuanto pertenece 4 la Iglesia, pero yo soy quien debe protegeros , obligando con mi autoridad a mis subditos, 4 que guarden y observen vuestras disposicionesen el orden eclesiastico , como observan lo que yo ordeno en el érden civil. Lo mismo decia Valentiniano I. con estas palabras: No me es permitido a mi, que soy un lego como todos los demas, entrometerme en negocios eclesidsticos. Y asi tambien entendieron esta admirable organizacion so- ‘ Crem, Avex. lib. IV. Stromat. 2 Vit. Constantin. lib. IV. cap. 24.
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