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a doblar todo hombre su cerviz sin apelacion: 6 humillarse al César , aunque éste mandase ofrecer incienso 4 una estatua de piedra, 6 quizds 4 él mismo, 6 ser arrastrado a donde él lo mandaba : quién a morir precipilado, ala Tarpeya; quién a mo- rir degollado , al verdugo; quién 4 morir ahogado, al Tiber; quién 4 servir de diversion al pueblo , al circo ; y quién a es- pirar despues de mil trabajos, al Ponto , a las minas, 6 a las termas. Venia despues la muerte , y el César no era reputado ya por hombre, sino tenido por Dios, y colocado entre los dio- ses del imperio , si quizas, atin en vida, no le venia al César el capricho de mandar _ se le llamase Dios y Setor, como lo hizo Neren*. | En presencia de este distal sane la sieladnd: estaba envilecida, y todo hombre degradado: el César, que pretendia ‘sujelar el ejercicio de la religion 4 su imperio civil, no podia lle- var con justicia e] nombre de rey, ni mucho ménos el de padre ' del pueblo: su apelativo verdadero era el de tirano. El pueblo, rebajado hasta el extremo de no tener libertad en'su conciencia’ pues el César era un semidios a quien hasta se tenia que sacri- ficar la vida con alegria, y a quien, al hacer el sacrificio , ha bia que saludar con reverente entusiasmo, no podia llamarse pueblo de séres racionales , sino una reunion de séres sin vo- luntad , sin derecho de eleccion y de accion. El gladiador mis- mo, que saltaba 4 la arena del circo, seguro de que ibaa morir tendido en medio de él, atin tenia que agruparse con otros com- pafieros, para ir todos juntos al extremo del mismo circo, don- — de estaba el César, deslumbrando a todos con sus vestidos reca- ‘mados de oro y sembrados de belvantes'*Y decirle: con la risa, | — sgh en los labios: Cesar, morituri le salutant. " Bste era el César ; esto fueron los Césares de Roma por es- ‘ Peray. Rationar, temp. parte 4." lib. V. cap, IV. a Noe

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