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— 152 — aunque no sea sino de paso, de dénde provenia esta virtud que debemos llamar, tanto social como religiosa. El magisterio continuo de la Iglesia fué quien planted en la sociedad este respelo: debidse esto a la enseflanza no. interrumpida_ de los obispos, que habian sustituido a la pagana, la suave y sana politica del Evangelio. Y eso fué lo que indujo 4 a aquellos pue- blos 4 ser profundamente respeluosos 4 la autoridad: y a pesar de haber sido formados de vencidos y vencedores, doblegaban su cerviz a la fe, y 4 cuanto ésta les imponia, y se fueron _ volviendo paso 4 paso, de salvajes acostumbrados al ocio y a la vagancia , no solo cristianos , sino piadosos , laboriosos y mo- rigerados. Prueba de esto son, eige otros muchos, los normandos, quienes vinieron 4 las Galias en estado de salvajismo feroz, como lo atestigua la devastacion que |levaron por do quiera que pusieron sus plantas. Pero, una vez establecidos en el Oeste de. la Francia, se cristianizaron y civilizaron de tal manera, que Antes de concluirse un siglo, despues de haberse hecho cristia- nos, marcharon a Jerusalen a pelear con denuedo por la gloria de Cristo, Cosas raras sucedian entonces, las cuales serian ta- chadas de fanatismo en nuestros tiempos: entonces se declara- ba una guerra por poseer las reliquias de un santo, como acon- tecié en el afio de ochocientos ochenta y cinco, count el cuer- po de San Martin, obispo de Tours, fué llevado, por temor de los sacrilegios dé los normandos, 4 Orleans y despues a Auxer- re. Los vecinos de esta ciudad no querian devolverlo : pero el conde de Angers les declaré la guerra, levanté ejercito , silid la ciudad, la tomé, y Ilevé el cuerpo del Santo a su basilica de Tours ‘. Se ha llamado & los siglos décimo y undécimo siglos de hierro y de esterilidad: y sin embargo j notable coincidencia! en la primera de ‘estas centurias no hubo una sola heregia nue- ' Gesta Northman,

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