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ontiin. matizantes nuevos en sembrar doctrinas malas, se dilataba mas el campo de la verdad, y se allegaban frutos mas copiosos, Las cabilaciones de Juan Escoto. Erigena fueron las precurso- ras del nominalismo de Berengario y del. idealismo puro de Ros- celin, y 4 su vez, los sofismas. de éste, impresos en la mente de Pedro Abelardo, produjeron su descabellado racionalis- mo; pero ala par de estos sofistas, venian los defensores de la verdad y los fundadores de las nuevas escuelas de filosofia y de ciencias sublimes, que , al paso que confundian los errores, abrian nuevos liceos, 4 los cuales corria presurosa la juventud 4 oir sus palabras, tan elocuentes como sabias. Conocida es la sucesion de estos varones eminentes: con- temporaneos de los sofistas mencionados, son los Lanfrancos, los Anselmos, los Pedros Damianos y los Bernardos, quienes sucesivamente alacaron el error y a sus autores, obligandoles a confesarse vencidos y 4 arrojar sus libros.4 las Hamas. No sabemos con qué razon se glorian los modernos de. ‘sus grandes adelantos en la filosofia; San Anselmo, en el siglo undécimo, la elevé 4 un punto muy culminante, mas alla del cual, ni se ha subido ni se subira. Este hombre admirable, comparado, con razon, con San Agustin por su elevacion de ingenio y por la finura de su dialéctica, resolvid los problemas fundamentales de la filosofia, siguiendo un método escolastico lleno de la ldégica mas annarents y del mas convincente raciocinio,, _ En su, Monologio y su Proslopio seiialé los limites a la ra- zon humana, tocante al conocimiento de las verdades sobrena- turales ; y asi como demostré que esta razon, siguiendo las lu- ces de la revelacion, y sometiéndose omnimodamente a la fe, puede sublimarse hasta la cumbre mas culminante del saber en punto a los misterios revelados, no obslante que no los com- prenda, porque son incomprensibles, demostré tambien de una manera que nadie la habia empleado antes que él, que la ra-

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