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—181— la Virgen inmaculada, y jamfs habia dado el mas lijero signo de turbacion en las adversidades, y veian todos que su H joera lo mismo que ella, los habian tenido por gentes fa- tuas y estipidas, atendido que el mundo se burla de la sencillez del justo, y tiene por necedad la paciencia en las contradicciones (1); y su malicia é ignorancia no les de- jaba comprender, cémo podia armonizar tanta sabiduria que vefan aparecer de repente, con tanta estupidez como crefan que habia en el Hijo y en la Madre, insen- sibles al parecer 4 tantos trabajos como padecian sin abrir sus labios (2). Entre tanto, ;quién no ve el clavo durisimo, que atraviesa sin cesar el Corazon de Maria, cuando com- prende que su Hijo es reputado por un hombre vil, de baja extraccion, de ningun mérito y de poco valor, por haberse ella comportado siempre con mansedumbre? Pero, al mis- mo tiempo hemos de admirarnos mas, sabiendo, como sa- bemos por el Evangelio, que Maria afiade 4 su grado ya sublime de mansedumbre otro mayor, conservando un si- lencio profundo al oir estos juicios tan errdéneos, que los hombres propalaban de su Hijo y de ella, no inmutdéndose por estas injurias, antes gozfndose en su Corazon por ser la compaiiera ‘de su Hijo en la pobreza, y en el desprecio que 4 los dos acarreaba el bajo concepto que 4 causa de ‘ella habia formado de aquel la gente (3). Pero, jqué lengua humana 6 angélica podré explicar la (1) Deridetur justi simplicitas. Omne enim quod innocenter agitur 4 sapientibus mundi stultun putatur, Div. Gregor. Morali. lib. 10. ¢. 16. in cap. 12 Job. (2) Marfa mansnetissima fuit per lenitatem, patientissima contra omnes adversitates. Div. Bouav. in Spec. Virg. cap. 4. (8) Mansuetissima fuit, dum propter ipsam Filius ejus vilipende- retur. [d. ib. Cap, 4. |
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