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—165— Es el Corazon de Maria tan admirable en estos lances tan ’ diversos y contrarios, que los mas elevados querubines no son capaces de escudriiiar las virtudes que encierra. Por- que sabe esta Virgen que su Hijo es el Rey de los: siglos, ‘el Sefior de cielos y tierra, el que da fecundidad 4 la tierra, “Juz al sol y & las estrellas, el que enriquece 4 todos los seres, el que causa la felicidad de todas las criaturas, y el que forma tambien la dicha y la ventura de su Madre; y con todo, al verse 4 si misma pobre, humillada, mortifi- cada, y perseguida, no piensa otra cosa de si misma, sino que es la esclava del Seiior. Y bien pudiera Dios disponer que su Madre viviese entre los hombres hasta el fin del mundo en pobreza y humildad; que ella responderia siem- pre que su esclava estaria, 6 para muerte, 6 para vida, en cualquiera parte donde estuviese el Seftor (1). Comparemos el Corazon de nuestra Madre segun la gra- cia, con el de aquella que lo es de todos los hombres segun Ja naturaleza, y veremos cuén diferentes son los sentimien- ‘tos, que Dios nos inspira, de los que nos vienen por instiga- cion de Lucifer: Eva, queriendo interpretar la voluntad divina segun los documentos que la insinué Satands, se condujo en la prosperidad, como si Dios no se la hubiera dado, y se mostré altiva, orgullosa y soberbia; mientras tanto, la Virgen Maria no tuvo un pensamiento ni una idea, que no fuesen conformes al gusto de Dios, (2) ora se viese abrumada de malesfora la hiciesen mas esplendente que _ el sol las dignidades y las grandezas. Pero, echemos una (1) In quocumque 130! fueris Domine........ + Sive in morte, sive in vita, ibi erit servus tuus. 2.° Reg. 15. 21, (2) Virgo semper habuit continuum aspectum ad Dei beneplacitum. Div. Bern. Sen.. Tom. 2. Serm. 41. a 8. cap. 2.
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