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DIA XXI. TODO como EL PRIMER DIA. | MEDITACION. Abnegacion del Corazon de Maria. * - La primera virtud que exige el Sefior en quien preten- de seguirle por el camino del cielo, es la abnegacion de la propia voluntad, renunciando 4 ella por amor de Dios, y poniéndola tan omnimodamente en sus manos, que ni aun en lomas minimo se aparteel hombre de lo que Dios quie- re; antes por el contrario, le haga un sacrificio completo de todas las potencias del alma, reduciendo 4 servidumbre el entendimiento en obsequio de la fe, (1) y conformando sus deséos con los desecs divinos. Vanamente querrémos persuadirnos que somos humildes, no abnegindonos & nosotros mismos; pues antes de ejecutar algun acto de humillacion, se ha de hacer oblacion 4 Dios, aun de la * mas minima aspiracion de nuestro corazon; y si no lo ha- cemos asi, al presentarse un choque contra nuestro amor _ propio, corremos peligro de ser vencidos. ;Ah! Aun en las obras mas santas suele insinuarse esta facultad altiva del hombre, pretendiendo dar 4 su propia voluntad la inicia- -tiva y aun la supremacia, lo que basta para quitar todo el mérito aun 4 las oraciones y penitencias mas austeras. (2( (1) 22 Corinth. cap. 10. v. 5. (2) In die jejunii vestri invenitur voluntas vestra. Isai. c. 58. v.38,
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