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—127— corazon de la hija del Padre, de la madre del Hijo, de la Esposa del Espiritu Santo, y no sabes hablar de tf, sino llaméndote esclava, abyecta y baja? ;Ah! Escuche- mos lo que nos dice este corazon inmaculado y observé- moslo, si queremos salvarnos. “El que se humillare, nos “dice, seré en gloria; (1) porque la oracion de los humil- “des siempre agradé al Sefior.” (2) Es este el documento que debemos aprender del Corazon de Maria: si ella no hubiera sido humilde, de nada la hubiera servido el ser Virgen: asi nosotros, en vano querremos tener virtud al- guna, si no la fundamos sobre la humildad. Para'ser humil- de, es preciso que cada dia pidamos 4 Dios que nos dé el conocimiento de nuestra miseria, y gracia para no ensober- becernos, sea en las buenas obras que hacemos, 6 en los do- nes que Dios nos hace; ni mucho menos pensemos que somos humildes, pues esto seria una soberbia oculta, que nos precipitaria en mil males. MAXIMAS. No ha entrado en el cielo ninguno, que no fuese humil- de; ni ha bajado'al infierno ninguno, que no fuese orgu- lloso. Jesus dice 4 los hombres: “Aprended de mi, que “soy manso y humilde de corazon.” (3) Lucifer les dice: “Yo soy dios, y en el trono de Dios me sentaré.”’ (4) Pero, el humilde Jesus esté sentado 4 la diestra de Dios en el cielo, y Lucifer yace entre cadenas eternas en el infierno. (1) Qui enim humiliatus fuerit, erit in gloria. Job. cap. 22. v. 29. (2) Humilium et mansuetorum semper tibi placuit deprecatio. Judith. cap. 9. v. 16, (8) Math. cap. 11. v. 29. (4) Ezeq. cap. 28. y. 2.
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