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— 273 — cada uno de los hombres, que mire y todas las cosas, segun el modelo que le fué en el mon- te. » Desde alli, como pastor divino, muestra 4 sus ovejas el redil donde se salvan: como amigo generoso, descubre 4 las almas fieles los secretos de su amor: co- mo rey magnfnimo, ensefia las coronas 4 los que estén prontos 4 perder la vida por su amor: y como corde- ro inmaculado, invita 4 las virgenes 4 que lo sigan, hollando las lisonjas de la carne, para cantar con él aquel cdntico, que solo pueden modular, los que si- al cordero é donde quiera pe vaya. * jQuién se detendré 4 considerar esta verdad sin que su corazon quede traspasado con los clavos del temor de la cuenta, que Jesucristo le ha de pedir? Dios dijo 4 los Israelitas que fuesen santos, porque él, que era su Sefior Dios, era santo: s mas cuando Jesucristo venga 4 juzgarnos, nos diré con toda jus- ticia, que, siendo él el Adan celestial, se quedé con nosotros en la Eucaristia, para que llevasemos en nosotros su imégen y semejanza, no posponiéndola 4 la del Adan terreno: porque si podiamos delinear en nosotros la copia del segundo, jporqué no copia- riamos tambien la del primero, y mucho mas presen- téndosenos él con su ejemplo, con sus virtudes, con sus recompensas, y con su gracia, que nos previene acompaiia sin cesar? ‘Ah! Bn aquel momento nadie podré hallar escusa despues de tanto amor despre- ciado, y de tanta gracia conculeada; lo tinico que hard el mal cristiano, ser4 gritar desesperado dicien- do & los montes que caigan sobre él, y lo escondan de la ira del cordero. * ;Serés tide este némero, * Hebr. cap. 8. v. 5.—? Apoc. cap. 14. v. 4,.—% Levit. cap. 12. v. 2.—4 Apoc. cap. 6. v. 16.

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