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comulgan, exclaman sin cesar. (Quen nos diera de sus carnes para hartarnos? | ;Ah! Una alma que vive habitualmente en estos deseos, jné huird del pecado como de una serpiente? ;N6 amara al Seiior con todo su corazon? ;No6 estaré pronta 4 dar su vida por amor de Jesucristo? ;O Dis! ; Qué grande es la abun- dancia de tu dulzura, que tienes escondida para los que te temen! = Quédese pegada mi lengua d mis fau- ces, st yo no me acordare siempre de ti. s DESPUES DE LA COMUNION. Jesucristo en la Eucaristia nuestro modelo. Cristo padecié por nosotros, aejdndoos ejemplo, para que sigais sus huellas, 1% Petri. cap. 2..¥. 21. PUNTO PRIMERO. Tan pronto como se manifest d todos los hombres la gracia de Dios salvador nuestro, enseidndonos, que renunciando d la impiedad, y d los deseos del siglo, vivamos sobria, justa y piamente en este mundo, + tu- vo en él el linaje humano no solo el doctor de la vi- da, sino el modelo de toda virtud, 4 quien debian de seguir 6 imitar cuantos quisiesen lograr la vida eter- 1 Job. cap. 31. v. 31.— 2 Psal. 30. v. 20.— * Id. 136. v. 6. — 4 Tit. cap. 2. vs. 11 y 12.

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