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— 190 — 6 bebiere el cdliz del Settor indignamente, serd reo del cuerpo y de la sangre del Seftor: | y si por disposi- cion de la ley antigua era condenado 4 muerte sin remision quien violase uno de los mandamientos im- puestos al pueblo de la servidumbre, * jcudntos ma- yores suplicios ha de merecer rae hollare al Hijo de Dios, y profanare la sangre del Testamento, en que fué santificado? Es Jesucristo en la Eucaristia aquella vida inde- ‘ficiente, que bajé del cielo, y se da toda entera 4 las almas que lo reciben adornadas de la ~estola de la inocencia, 6 lavadas de nuevo en la sangre del Cor- dero, si han tenido la desgracia de haber perdido la primera gracia que este les did: porque el mismo di- ce, que quién come su carne, y bebe su sangre, tiene la vida eterna. « Pero no es posible que se comuni- que esta vida 4 quien lo recibe en pecado, pues él mismo traga su juicio y su condenacion. Y jce6mo no le ha de suceder asi, cuando pretende erigirse en tirano de la santidad infinita? Porque Dios se ha quedado en la Eucaristia para que lo recibamos dig- namente: y por lo mismo, el que lo aposenta dentro de si hall e envuelto en vicios y pecados, obliga 4 la santidad infinita, 4 que viva en su corazon junto con las hediondeces, las impurezas, las venganzas, las iras, la ambicion, el odio, la lujuria, con las cua- les habitan los demonios. ;O maldad la mas horrible! jO crimen el mas cruel! 0 iniquidad atroz, en la cual el gusano de la tierra se erige en tirano del rey del cielo, obligéndolo 4 estar dentro de si junto con los demonios. ' 1. Cor. cap. 11. v. 27,—? Deut, cap. 17. v. 6.—*® Hebr. cap. 10. v. 29.—4 Joan. cap. 6. v. 55.
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