BCCPAM000342-8-20000000000000
— 187 — iQué bondad por tanto es la de Jesucristo, que se nos da en la Eucaristia, para que lo estrechemos& nosotros tan intimamente, y nos gozemos en su pose- sion? Una alma abrasada en amor de Dios, y ansiosa de abrazarlo 4 toda su satisfaccion y con toda ter- nura, le decia llena de afecto: zQuién te me dard d tt, hermano mio, como si fucras un nifio tierno, que esté mamando los pechos de mi madre, que te halle fuera, y te Uene de ésculos, y ya nadie me desprecie? 1 ;Ah! Como el mundo tiene por necios 4 los que conculcan sus yanidades, y se deleitan en Dios, queria esta al- ma, que su amado se le dejase ver en forma de nifio pequeiio, 4 quien pudieseabrazar y sellar con mil be- sos de amor tierno, sin que natlie la despreciase. Mi- ra por tanto, alma cristiana, cudnta es la bondad de Jesucristo, pues para que puedas abrazarte y delei- tarte en sus carifios, no solo se hizo pfrvulo, sino ue por tu amor se volvié invisible en la Eucaristia. 188 qué amor lo debes abrazar! ;Con qué fervor le as de entregar tu corazon! ;Con qué déseulos de amor divino le mostrards tu afecto! jAh! Aparezean viles las cosas de la tierra4 quien tiene la dicha de poseer 4 Jesucristo: una alma que hallara su bien deseado, decia toda enamorada, yo soy de mi amado, ya que él se ha vuelto todo d mt * Jesus se ha vuelto todo 4 ti, al tomar carne para salvarte, al derramar su sangre por tu amor, y al quedarse en la Eucaristia: y si pretendes encontrar en él tu fe- licidad, es preciso que con aquella alma enamorada de tanta bondad digas 4 tu Dios y Sefior, que te acompaiie 4 la soledad, y te saque del tumulto del 2 Cant. cap. 8. y. 1.—?* Ibid. cap. 7. v. 10.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz