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— 159 — : Jesucristo hablé 4 su Padre, : y le dijo que venia al mundo 4 hacer su voluntad, y 4 ofrecerle en su cuer- un sacrificio, como lo exijia la justicia infinite ofendida, apagé los odios que habia entre Dios y los hombres, firmé la concordia entre el cielo y la tierra, merecié para los pecadores la remision de sus culpas, la gracia y la gloria que habian de obtener para su misericordia, y cumplié cuanto era necesario, para que interviniendo la muerte para expiacion de las pre- varicaciones, reciban la promesa de la herencia eterna los que han sido Ulamados 1 ;Oh cudntas mercedes se hicieron al hombre en el momento en que el Hijo de Dios tomé su naturaleza! Dios fué aplacado, el pe- cador perdonado, el cielo se abrié, y la luz eterna bafidé 4 los que estaban sentados en las sombras de la muerte, i Dios 4 todos los hombres 4 la vida de la gracia y 4 la de la gloria. Pero considera cudnta es la bondad de Jesucristo: no debiendo extinguirse con la muerte su sacerdocio por ser eterno, y habiendo de aplicarse la virtud del sacrificio que haria de si mismo hasta la consumacion del mundo en remision de nuestros pecados, no obs- tante que esta virtud era infinita con solo haberlo ofrecido una vez, quiso que este fuese presentado cada dia 4 su Padre, mandando 4 sus apdéstoles que celebrasen aquel misterio en memoria suya. ? Qué santo temor, qué reverencia y humildad debe produ- cir en nosotros este pensamiento! Cada vez que se celebra el santo sacrificio, se representa con toda paper aquella escena tierna y amorosa que tuvo ugar en el momento augusto de la Encarnacion, en \ Hebr. cap. 9. v. 15.—? Cone. Trid, Sen, 22 de Sacr. Mis. cap. 1° =

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