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Con cudnta solicitud cumple Jesucristo la volun- tad de su Padre, y cudn felices resultados tenga pa- ra nosotros su dulcisima compaiiia, élmismo nos lo ensejia con estas palabras: quien entrare por mt, serdé salvo y saldrd y hallard pastos. 1 Porque como Jesu- cristo es la puerta, el camino y la patria, nadie en- tra en la Iglesia catdélica, en la cual Gnicamente nos salyamos, sino por él: nadie vive en la fe sino con él: nadie persevera hasta el fin sino en él, y solo sa- liendo con él de este valle de lagrimas, hallaremos los pastos deliciosos de la vida eterna. Por eso quiso quedarse en la Eucaristia, pues viniendo 4 nosotros, vencemos con su fuerza y virtud 4 nuestros ene- migos, y si nos vemos atacados repentinamente por alguno de ellos, no tenemos mas que gritarle, di- sliedals como Tobias al angel, Seftor, que me acome- te, y esto basta para vencerlo. ;Ah! no en vano prometiera Dios por el Profeta Isaias, que cuando pasdsemos por aguas copiosas, no nos cubririan, y que aun cuando nos pasedsemos por el fuego, no nos tocaria su llama, porque €l mismo estard 4 nuestro lado. 2 & a 4Quién se dejaré ya herir de los dardos de la desconfianza, 6 se envolveré en el manto tenebroso de la duda sobre la misericordia divina, 6 se entre- gar al abismo de la desesperacion, teniendo por compaiiero de viage al que vencid, y derroté al fuer- te armado, al que ilumina 4 todo hombre que viene & este mundo, ¢ al que se gloria de ser misericordio- so con muchos miles de generaciones? s ;Ah! el com- pafiero de nuestro viage preyée los peligros y los 2 Joan. cap. 10. v. 9.—* Tob. cap. 6. vy. 3.—* Isai. cap. 43. ¥. 2.—* Joan. cap. 1. v. 9. n ——

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