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Historia Eclesiástica de la Amazonía Colombiana No conocemos dato histórico que demuestre que el P. Ferrer hubiese visitado y navegado por el río Caquetá como lo p~esenta e- quivocadamente F'. T. D. en un fotograbado de su geografía de Co- lombia (ed. en Barcelona, de 193 '5, p.67); pues según se deduce de lo narrado por el historiador VELASCO antedicho ,en 1611 murió , antes de volver a nuestro territorio (op.cit. t. III, p. III, p. 141). De paso nos permitimos advertir al texto F. T.D. citado, no porque lo consideremos fuente histórica, sino por ser en su género como de los mejores, más insuperables y más divulgados en las es- cuelas y colegios , que en el párrafo de comentario queadjunta al tra- tar de las Misiones en que cita unos150 pueblos, no corresponden a territorio colombiano y protesta por lo menos hasta la edición ci- tada, con sobrada razón, de la tan injusta expulsión de la Compa- ñía de Jesús, pero dicha expulsión no afectaba tampoco a nuestras regiones si no de modo indirecto, por cuanto la falta de misioneros para tántas otras misiones vendría a repercutir también a las nues- tras , como sucedió efectivamente. . . 21,1: 1650 - 1661: MIS ION DE UN SOLO JESUITA EN MOCO1\ !. En 1650 siendo Superior de los Jesuítas en Quito el P.Este- ban Onofre , recibió repetidas peticiones del Cabildo de Quito, pidien - do misioneros para Mocoa ,pero como entonces estaba muy escaso, no pudo enviar sino uno solo (c. PEREZ, Rafael ,op. cit. en Bib. S. J. p. 142; pero está equivocada la fecha en que salió de Quito el P.Mi- sionero) , cuyo nombre desconocemos, el cual dice VELASCO "en- trando a las montañas de Mocoa el mismo año ,comenzó a sacar di- versas tribus dispersas , unas con vestigios de cristiandad, y otra s bárbaras enteramente. Restableció con estas algunos de los antiguos pueblos abandonados y fundó alguno otro de nuevo con la continu a fatiga de diez años, en los orígenes del Putumayo ,bajo la protecció n de la ciudad de Pasto. COo esta gente aumentó mucho el único pue- blo de Sibundoy que había quedado con poquísimos habitadores. Ca- tequizados todos , y bien establecidos en aquellos pueblos se reduj e- ron a parroquias seculares , el año de 1661. De todos ellos permane- cieron cuatr o y son: Sebondo y, San Pedro, Santiago y Putuma yo. El de Sebondo y sirve de capital de esta pequeña provincia. Tiene bella iglesia parroqui al y un Santuario, llamado del Santo Cristo, muy célebre y frecuentado de peregrinos". Como algunas de las últimas afirmaciones parecen contra de- cir docum entos ciertos, como queda dicho en el capítulo relativ o a Sibund oy de esta Monografía, las consideramo s poco aceptabl es mien- tras no se sujeten a una crítica rigurosa . Según dá a entender SAÑUDO (cit. en Bib. Seg. Col .t Ir, p. 72), el P. Cujía siendo Superior Provincial de los J esuítas, visit ó el Valle de Sibund oy durant e la Misión del antedicho misionero; pe- ro dicho autor no cita la fuente en quefunda este dato. -493

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