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6.-EI bautismo hace hijo adoptivo de Dios La incorporación a Cristo y a la Ig les ia hace que el bautizado pertenezca a la familia de Dios por el Espíritu que recibe. «Porque los que son movidos por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios . Que no habéis recibido el espíritu de siervos para recaer en el temor, antes habéis recibido el espíritu de adopción, por el que clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y sí hijos, también herederos, herederos de Dios, coherederos de Cristo, supuesto que padezcamos con El, para ser con El glorificados» (Rm 8, 14- 17). El Padre nos reconoce como hijos en Jesucristo. Jesucristo nos reconoce como hermanos y miembros de su comu– nidad de salvación. El Espíritu mora en nosotros como en un templo. «Sí alguno me ama, guardará mí palabra, y mí Padre le amará, y vendremos a él y en él haremos morada» (Jn 14, 23). 7 .-Los dones de la fe, esperanza y caridad Pertenece r a la famili a de Di os sign ifi ca vivir su vida: conocer lo que El conoce y amar lo que El ama . Es lo que se nos da en el bauti smo. «Jesús nos revela el misterio de Dios: "Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os digo amigos, porque todo lo que oí de mí Padre os lo he dado a conocer"» (Jn 15, 15). El testimon io de Jesús se recibe por la fe , que es aceptar al mi smo Cristo: «Porque esta es la voluntad de mí Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en El tenga la vida eterna» (Jn 6, 40) . Con la fe empieza también un amor nuevo entre Dios y el alma . Así lo dijo Jesús a los suyos: 66 «El Padre os ama , porque - vosotros me habéis amado y creído que yo he salido de Dios» (Jn 16, 27) .

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