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118 LAS VIRTUDES de la obediencia conjuntamente en la ejecuc1on, en la voluntad y en el juicio. Renuncien a su mo– do de juzgar y opinar mediante una obeciencia ciega, pronta, alegre y perseverante. Déjense go– bernar en todo por la Superiora, come si fueran un cadáver. No miren tanto a quienes obedecen cuanto a aquellos por amor de los cuales obede– cen, que son Jesucristo nuestro Señor y María santísima nuestra Madre. Esfuércense cuanto pue– dan por practkarla con fa mayor exactitud po– sible y en sobresalir todas en ella » 3 • A recordar esta síntesis ignaciana de la obe– diencia religiosa se endereza la otra ordenación constitucional, según la cual el primer domingo de cada mes, después de las constituciones, reglas comunes y reglas de la modestia, debe leerse en todos los monasterios « la epístola del bienaven– turado padre san Ignacio sobre la obedienoia a los hermanos de la Compañía de Jesús » •. Y para hacer más accesible a todas el estudio de este importantísimo documento ' con frecuencia se publicaba en el mismo texto de las constitucio– nes". 3 Cf. Constitutions qiá concerne11t l'i11struction spirituel– le XI/29-37, en Recueil, p. 54-55; Regles de la Premiere III/25, ibid., p. 62. · 1 Cf. Instruction pour la lecture de table, en Recueil, p, 95 n. 6. 5 « Cette place hors de pair, donnée par Ignace a l'obeis– sance dans la vie spirituelle de ses religieux, est un fait bien connu... et enfin Ie 26 mars 1553, il envoie en Portu– gal la lettre célebre qui nous donne la forme définitive de sa pensée ». Joseph DE Gurnrnr, La spiritualité de la Compagnie de Iésus, P. 77. " Tenemos a la vista las dos ediciones españolas, Bar-

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