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6 2 III. Con todo el horror que nos inspira el amor filial y la absoluta sumisión que siempre hemos profesado a las Sagradas Congregaciones, de dos de las cuales somos humilde Consultor, con todas nuestras fuerzas de hijo fiel y siervo de la Santa Sede re­ chazamos como una de las mayores injurias la temeraria osadía de los pocos ciegos o maliciosos que pretenden tememos que ellos u otros recurran a la Sta. Sede o SS. Congregaciones contra Nos o la Curia General, y declaramos solemnemente que nin­ guna decisión, ningún fallo de la Iglesia nos ha jamás espantado, antes al contrario nada nos ha sido, nos es y, Dios mediante, nos será jamás tan grato como oír, seguir y cumplir no sólo la voluntad sino el simple deseo del Vicario de Jesucristo y sus orácu­ los venerables [de] las SS. Congregaciones. Acudan, pues, cuando quieran a Roma y si alguna indicación nos permitimos en esto es que observen lo que la misma Sta. Sede ha establecido sobre la gradación de recursos, sobre la obligación que contiene el de ­ creto apostólico que dice prinmm parean t, deinde recurrant , sobre el deber bajo pe­ nas de suma gravedad establecidas por la Iglesia, de no recurrir a otros que a los su­ premos tribunales de la orden y de la Sta. Sede, y nunca a personas extrañas. Y esta última advertencia nos la inspira el hecho cierto de dos seglares y un sacerdote tam­ bién seglar, quienes (alguno de ellos desde octubre) saben los manejos y queja de al­ gunos de vuestra Provincia cerca de la Sta. Sede, aunque no formen parte ni de las SS. Congregaciones ni de las oficinas y cargos que pertenezcan a la Orden. Recurran y quéjense cuanto quieran los frailes de quienes hacemos mención, pero no vayan a en­ terar a seglares de actos propios o ajenos que no tienen derecho de decirlos sino a la Santa Sede y a la Curia General. Reprobamos, si, como reprueba la Iglesia que bajo pretexto de recursos se perturbe la concordia y se procure ilusionar y fascinar a algu­ nos frailes, pero ni hoy ni nunca podemos, debemos ni queremos temer ios actos de la Sta. Sede, que acatamos siempre como manifestación de la voluntad de Dios. IIII [sic]. Rechazamos todas las demás calumnias, comentarios e insinuaciones contrarios a nuestra fama, a la caridad, a la paz y concordia y a la sinceridad y con ­ fianza fraterna. Y como nada hay que tantos estragos haga contra la paz y filial con ­ fianza como las proposiciones e historietas de que tratamos, abrirnos francamente su corazón y con reverente y filial abandono referimos sus penas, sus dudas y sus aflic­ ciones, y Nos con toda la caridad, sinceridad y bondad que a todos debemos, procura­ remos iluminarlos, consolarlos y animarlos; un corazón cerrado es refugio seguro del espíritu de perturbación, la filial sinceridad es prenda de paz. A todos vosotros, Superiores y súbditos de Toledo, cuya Provincia con infernal encono procura el diablo perturbar, os exhortamos a recurrir a Nos en todas vuestras penas, y todos (aun los pocos que nos han ofendido) estad seguros de nuestro aprecio y amor que os profesamos y de lo dispuestos que estamos a promover vuestro bien in charitate, veritate, justitia e t misericordia. La presente carta se leerá a rodos los profesos. Afmo. siervo de Jesús y María. Fr. José Calasanz de Llevaneras, Visitador y Comisario General. Nota: Es copia, sacada para este archivo de la que se guarda en los conventos. Fr. .Ambrosio de Valencina, M. P. * * * *

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