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2 8 Con la ley en la mano V. R. tendrá una fuerza invencible; y el afecto filial de sus hijos, máxime el de a juventud, unido a la confianza y apoyo grande que Roma le presta y prestará, serán prenda segura de grandes bienes. Y con todas estas armas triunfará ciertamente de los contados murmuradores que, poco acostumbrados a suje­ tarse a la Ley, quisieran sacudir el obligatorio, indispensable y salubérrimo yugo de las Ordenaciones Generales y Manual Seráfico, para obrar despóticamente con infe­ riores y anárquicamente con Superiores. No le espanten los pocos que en estas y se­ mejantes materias acuerunt iinguas suas sicut serpentes, porque esta misma morda­ cidad indica la virulencia de la llaga que iba destruyendo el sentimiento y uso de la legalidad canónico-regular, y de obediencia y sumisión mentís e t cordis a las legítimas prescripciones de los que tienen derecho y deber de mandar. Con todas las explicaciones que le di sobre el asunto de Misiones y trabajos grandes de Roma para hacer cada día menos gravosos los sacrificios de personal para Ultramar, etc., y regularizar las cosas de modo que de derecho y de hecho la Provincia se quede en España con las tres cuartas partes del total de sus hijos o miembros, y las Misiones con la sola cuarta parte, podrá V. R. tener una nueva fuerza moral y oportu­ nos remedios para corregir las ligerezas de iengua de aquellos pocos que por carácter inquieto o por razones de falso celo y otros motivos con que el dom inio disfraza la murmuración, suelen sembrar discordias, desconfianzas, etc. Y aunque estas espinas no faltarán nunca en esta miserable tierra, Dios no dejará de hacer fructuosos los tra­ bajos y solicitud de V. R. en estos asuntos, como ya lo ha hecho recompensándole en los colegiales teólogos que con razón le consuelan con su buena voluntad. Recibirá la obediencia para que Fr. Sebastián de Lucena vaya a Madrid, porque en aquella residencia quedaban solos tres legos por haber enfermado alguno e ido a Misiones otro el año pasado. Aragón también envía otro lego a Madrid, porque las or­ denaciones de Roma exigen que cada Provincia coopere en el personal de aquella re­ sidencia; y como V. R. me dijo que tratándose de Legos no tenía inconveniente en que salieran los que quisiera, por esto me he creído útil proponerle antes el nombre del que estos últimos días he determinado enviar, como suelo hacerlo en semejantes ca­ sos, tanto más cuanto este Hermano tiene otro en el mismo lugar. El M. R. P. Custodio de Colombia y sus compañeros saldrán de Santander el día 20 del próximo diciembre, porque la línea de Barcelona, Málaga, etc, está suprimida y saliendo de Santander podrán desembarcar en la misma Santa Marta sin otros gastos. El Rmo. P. General adelanta el dinero necesario para pagar los pasajes, o sea mil duros, que le serán devueltos desde América. Esta misma semana se arregla el pasaje y ya nos hemos entendido con la Compañía Transatlántica. Por tanto, el P. Reus con algún compañero deberá estar en Santander algunos días antes del 20 para que nada falte a la llegada a aquella ciudad (lo más tarde el 18 ó 19) de V. R. con los Coristas, etc. V. R. y el P. [Estanislao de] Reus pidan al P. [José de] Monóvar las reducciones de precio de billetes para todos. No necesita otra facultad para ir con este ob jeto a Madrid y Castilla. Desde Madrid V. R. podrá procurar a Fr. Ildefonso de Cuenca de Campo el consuelo de abrazar a sus padres, como lo pidió. Por lo tanto, es urgente que V. R. pida al Sr. Obispo se digne ordenar a los tres coristas (y otros, si V. R. lo juzga opor­ tuno) hasta el Diaconado si es posible. Pasado mañana llegaré a Roma, Dios mediante, e inmediatamente le procuraré las dispensas necesarias, para que antes de ordenarse in sacrís puedan profesar solemnemente Fr. José de Alcudia y Fr. Ildefonso de Cuenca de Campo, a quienes puede poner en ejercicios (sin que dejen de asistir a clase) desde luego o muy pronto, porque dentro [de] ocho o diez días tendremos ya las dichas dis­ pensas. Unos mismos ejercicios pueden valer para la profesión y para las ordenacio­ nes. Con las facultades de que gozamos para ser ordenados extra témpora de aquí al tercer Domingo de Adviento hay todo lo necesario para que los tres coristas puedan ser Diáconos. Si por razones imprevistas los tres Coristas no pudiesen salir Diáconos,

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