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tra propia casa y no se veía que se manifestara engreído ante ellos, sino al contrario, .como si fuera uno de tantos. Respecto de los dere– -ohci.s ajenos; dentro de lo que pudo haber en la forma de vida que llevó, estoy seguro que los respetó siempre». «Era exacto cumplidor de todos los deberes para con Dios, esme– rándose en el culto y en la obediencia a sus preceptos. Y en relación con el prójimo quería que se cumpliera con todo rigor, e incluso que fuera superada con la más alta caridad. Rocuerdo que hubo algunos {fisgustillos entre la familia; mas cuando se le contaban semejantes desagradables facetas, al estar entre nosotros, él se mostraba siem– pre conci'liador, aconsejándonos que incluso cediéramos en nuestros derechos a trueque de mantener ia armonía y la caridad entre todos.» «Nada vi jamás en él que fuera contra la virtud de la justicia.» <<Entiendo que una manife.stactón de la práctica de la justicia, en lo que se refiere a los derechos que se· le deben a Dios, fué la manera de conducirse ·en el templo en la ocasión en que fué invadido por una miliciana y var~os milicianos, pues cuando impuso el orden ,para la salida del templo no era ~ólo porque temiera que en el tu– multo nos ocurriera algo a nosotros, sino porque entendía que aque– lla era la Casa de Dtos y era obligado ese respeto. Lo propio pude comprobar por el tesón con que siempre nos recomendaba la obe– diencia a los preceptos de Dios y el acatamiento a su soberana auto– ridad en todo momento. En relación para con los prójimos también practicó la justicia, porque, por ejemplo, a pesar del trato que tenía conmigo y de la posición de mi familia, jamás hizo coacción alguna para sacar provecho de nosotros, hasta tal extremo que puedo decir que jamás me pidió ayuda económica para nada.» Tocante a •la virtud de la templanza se mostró en todo momento con ejemplar sobriedad, <<pues nunca se distinguió por exceso alguno en la satisfacción de la..s necesidades naturales como comer, beber, dc.rmir, etc. De pequeños nos tenían que llamar a todos; pero re– cuerdo que él f!e levantaba en seguida, mientras que yo era más dormilón.» «Participé con él muchas veces no sólo en el .mismo comedor, sino en la misma mesa en diversas ocasiones .en que convivimos, y puedo ·dar testimonio de que él siempre fué más bien parco en la satisfacción .de estas necesidades corporales. Nunca pidió extraordinario de nin– gún género ni se quejó jamás de que en las fiestas no se nos obse– qmara con alguna cosa especial. Siempre se contentaba con 'lo que presentaban. También practicó el si.ervo de Dios la virtud de la templanza, como lo pude comprobar en la vez que me visitó en casa; l é ofrecí algo de alimento y lo rehusó. En la satisfacción de sus ne– <ee,idades le encontré siempre pareo.» 27

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