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62 •••••••• \ .M~.'!1:?!.~qf. ....................................... .. La sorpresa que me llevé en estos primeros días de mi nueva estancia en el Tukuko, fue la pica abierta en dirección a la motilonia, que salía del último potrero, que lindaba con el manantial de Peraya por la parte oeste. Con esta pica se podía transitar con más seguridad. Se suponía que el primer bohío barí estaba a unos quince kilómetros. Resultaba muy costoso continuarla tan ancha como se empezó. Por eso mismo, desde la quebrada de Peraya se disminuyó muchísimo, aunque siempre la pica fue lo suficientemente ancha para andar seguros y cómodos ¿Y ahora qué hacer con la otra? Pues, agrandarla por la parte oeste, y un poco por la del este, y de esa manera hacer un buen potrero que se sembró de paja y de maíz. Cosechamos grandísima cantidad de maíz que nos vino de lo mejor para sustento de tantos cochinos, pavos, gallinas y hasta las mulas y caballos. Precisamente, por su utilidad, todos los años sembrábamos bastante maíz. Los primeros años en las tumbas nuevas que se hacían, que eran bastante difíciles, después, en los barzales... Vuelvo a la pica descrita anteriormente. Avanzaba muy rápida y llegaría pronto muy cerca del primer bohío, que distaba de la Misión quince kilómetros. Ya estábamos en el kilómetro once. Aquí se hizo un campamento, o casa grande, y se le puso por nombre Santa María del Camino. Nos venía muy bien esta casa, en ella se establecieron los trabajadores que hacían la pica. Serviría también de refugio a excursionistas, misioneros y yukpas mayores. También para los internos que podían pasar un tiempo en ella. También... para los barí que, cuando no había nadie se refugiaban en ella por la noche y arramplaban todo lo que les habíamos dejado en ella. De esta manera, bajo el patrocinio de nuestra Madre del cielo y en su nombre, nos acercábamos a sus hijos barí, tan perseguidos y amenazados. Hasta el Domingo de Resurrección no conocí esta casa de Santa María del Camino. Después de la Santa Misa, los internos y yo, emprendimos el camino que nos llevaba a ese sitio tan bonito y agradable. Digo esto porque la casa está ubicada en plena selva, a orillas del río Shukumo. Muy cerca, del lado opuesto, estaba el río Totayonto. Después de que se desforestó todo alrededor de la casa, como quince hectáreas, quedó un
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