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61 Fray Emiliano de Cantalapiedra ;········ que cien abogados". Y adelante con la preparación de todas las cosas para el comienzo. Además de la durmienda estaba la comida, los ornamentos para celebrar la Santa Misa... Durante los Ejercicios, que yo también los hice, me fue bien con el trabajo pues me ayudaron varios hermanos todo el tiempo, sobre todo en la sacristía y en la portería; de esta manera pude atender la cocina mas cómodamente, asistiendo a todos los actos que, durante esos días, se tuvieron. El horario fue riguroso y detallado. Terminan los Ejercicios Espirituales al comenzar la segunda quincena de enero y ahí mismo me mandan a ir de nuevo a la Misión del Tukuko. La cosa me llenó de alegría y rápidamente preparé la maleta. Con la ayuda de otros hermanos dejé todo recogido y en orden. Cada cual se fue a su residencia el mismo día que terminaron los Ejercicios. También yo salí ese mismo día para el Tukuko. Iba más contento que si me hubiese tocado el primer premio de la lotería de Navidad. DE NUEVO EN EL TUKUKO Es el día 15 de enero, cuando, después de almuerzo, marcho para el Tukuko. Al llegar a la hacienda el Balcón, agarro la vía de la hacienda Tisina, de los hermanos Vargas. De allí parte un camino nuevo, acabado de hacer por el P. Juan, que tiene la gran ventaja de pasar solamente una vez el río Tukuko. Mientras que por el otro había que pasarlo seis veces. Yya estoy de nuevo en el Tukuko después de un año de ausencia, para comenzar de nuevo con el internado, las labores con los yukpas mayores y los trabajos en el campo. Los internos habían aumentado en número. Los que yo había dejado, estaban creciditos y adelantados en la clase; con ellos así, los nuevos trabajos, tanto en la huerta como en los potreros serían más fáciles. Siempre, en primer lugar, teníamos la catequesis y la clase, mañana y tarde. Este año sería un año de muchos progresos, sobre todo para el bien de los barí.

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