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111s·10 1t 1,, lll 111 11 ,r \. 1 I 111 1 i\ 1 1 11( IIINllS 1)1• 1./\ l'l(()VIN( 1/\ 1)1'1 \ 1111/\I HI 1(111\ ltN 111 11 \I IS lll• ( '/\Sl'll 1./\ 7l)C, La comunidad quedó compuesta por J6 fra iles y 7 coristas proceden les 1k: la Provincia de Valencia a los que se agregaron otros 7 fra iles de las Pro– vincias de Cataluña y de Aragón. Se cambiaron del Hospital de los Italianos a la nueva reside nc ia la v(s– ¡K· ra de la Purificación de Nuestra Señora de l año 1610. Cuatro día · m6s 111 rdc, los reyes los visitan.R ezaron en la nueva iglesia y reco rrie ro n todo e l l'0 llvento. Las oposiciones a que los capuchinos fundaran habían sido muchas, p · ro a hora se iban difuminando. El 2 de febrero de 1612, se puso la primera piedra; en esta piedra esta– h,111 escritos los nombres del Pontífice, del Rey, del Pa trono de l día, e l año y Santo al que se dedicaba. Fe li pe III ayudó en la construcción, además del Duque de Lerma y el ca– ballero genovés D. Octavio Centurión (Marqués de Monasterio) que fue un g, a n bienhechor de los capuchinos. . El P. Juan de Villafranca de Vizcaya, antiguo ser vidor de los Condes de llcnavente cuando estuvieron de Virreyes de Valencia, fue el primer gua r– di;í 11 de l convento de San Antonio del Prado. La obra duró 2 años. E l 20 de abril de 1614 se trasladó el Santísin10 de li1 casa del Duque de Lerma a la iglesia del nuevo convento. Poco se sabe de la descripción de este convento, pues un siglo más tarde, l'll 1715, sería derribado para convertirlo en residencia real para Feli pe V; csl c monarca reconstruiría luego otro similar. La iglesia, sabemos que constaba de una nave central y dos laterales e n l11s que había va rias capillas, con cancelas de madera que cerraban los arco de medio punto que las ponían en comunicación. Tenía el templo forma de cru1.. Los muros del presbiterio estaban estucados y tenían algunas pilastras de mármol. E l piso era de losa granítica y el presbiterio de alabastro y pi– t arra. La luz entraba por ventanas con vidrieran y cristales, situadas en la parl l: s uperio r del muro. También tenía algunas ventanas bajas con cristales de colores.Aquí recibieron sepultura ilustres personajes como el Duque de Monte león. 'luvo el convento muchísimos cuadros de valor que, a lo largo de los años, l111..:ron dando los reyes y otras personas de la Corte.De este convento de San ntonio, tras la exclaustración hecha por José Bonaparte, decre tada e l 20 ele dicil:mbre de 1809, salieron para un provisional Museo de Pinturas de Ma– di ic.l 121 cuadros de pintores famosos como Lucas Jordán. San Antonio del Prado fue siempre la reside ncia de los superiores de la l'rovincia; e n él se celebraron casi todos los Capítulos provinciales (a ex– cepción de cinco que se hicieron e n E l Pardo y dos e n La Paciencia); e l Rey solía sufraga r los gastos ocasionados. En 1693 e l gua rdiá n de San A nlonio d ·I Prado presentó un memo ria l para reco rdar al Rey que de de Fe li pe 111 111 'orona ayudabn e n los Capítulos con las comicias y que luego desde 1686

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