BCCPAM000591-3-12000000000000

a a brid toda esta gloria bajo el velo de la carne, para atraer mejor el corazon humano, que no se atreviera 4 llegarse al Dios de la majestad. Y gcual era el objeto de esta hu- -millacion de un Dios que es feliz en si mismo y en nada tiene necesidad de la criatura? Renovar al hombre , san- tificarlo , justificarlo, y dun deificarlo, haciéndole part cipe y consorte de la nat za divina. Hé aqui la gran obra de la Redencion; hé aqui el fin de la venida de Jesu- cristo; y si no hubiese venido para. borrar los pecados del mundo; si con su sangre no hubiese podido lavar las manchas de la culpa, en vano hubiera muerto, dice San — Jeronimo; en vano hubiera dicho el Bautista: «Este es el Cordero de Dios, éste es quien quita los pecados del mundo.» (Hp. ad Occean.) Muerto, pues, Jesucristo una vez por los hombres, les adquiriria la gracia, con la ~ cual siguiesen sus ejemplos y procurasen imitar sus vir- _ tudes, y esto ve el santo Simeon en el Niiio que lleva en sus brazos, y por eso lo Ilama salud de Dios preparada ante todos los siglos, y puesto como sefial de salvacion para todos los pueblos; luz de las gentes, gloria de Is- rael, y, en fin, principio y causa directa de la salvacion de muchos: Z¢ in resurrectionem multorum. . El sacrificio que hoy hace Jesus de si mismo en el ~ templo, era el preludio de los que harian las almas que le seguirian; siendo fl el primogénito entre sus hermanos, habia de ser en consecuencia el tipo de imitacion , para que los justos saliesen conformes4 la imagen de ijode Dios. Demos una mirada de nuevo al Niiio que hoy es presentado en Jerusalen. ,Qué sacrificio ofrece al Eterno Padre? Un sacrificio noble, porque siendo Rey de la glo- ria, encierra todos los resplandores de su luz inaccesible entre la estrechez de un cuerpo mortal; un sagrificio ge- neroso, porque siendo Sefior y duefio de cielos y tierra, hace una renuncia total de cuantos homenajes podian rendirle sus criaturas, y con los cuales demostrasen que

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz