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Dios esta manifestacion de su poder? Hé aqui lo provi~ dencial, en que se describe la oposicion que tienen las cosas de Dios entre los hombres por una parte, y lo poco _ que valen nuestras fuerzas por otra. Son tantas las circunstancias que tuvo la época en que Dios hizo esta obra maravillosa, que no caben en los limites de un discurso, y de ellas sélo referiré las princi- pales. Era el aiio de 1294, época triste y memorable por los infortunios del Cristianismo ; no haria atin dos siglos que un santo ermitafo de la Siria , conmovido por las pro- fanaciones de los Santos Lugares y compadecido de las yejaciones que sufrian los hijos de la Cruz dispersos entre los islamitas, penetrara en el centro de las nacio- nes catdlicas, y 4 su voz quedaron éstas conmovidas; fué como una especie de santo furor aquella empresa de las cruzadas ; los Emperadores, los Reyes, los Obispos, los nobles de todos los pueblos, tenian en mas llevar en sus vestidos la cruz roja que las insignias de su dignidad; a tan herdico ejemplo no hay que extrafiar que se siguiese una cruzada general, compuesta de hombres de todas las naciones. Su objeto es uno; el de salvar dela dominacion sacrilega los lugares santificados por las huellas del Sal- vador. 4Quién ha visto jamas soldados mas contritos ni hombres mas fervorosos? Toda la Palestina y la Siria caen bajo su fuerza ; el pabellon de la Cruz se pasea glo- rioso por la tierra de promision, junto con las banderas de Francia, Inglaterra, Alemania y otras naciones; seis- cientos mil infantes y cien mil caballos del ejército cris= tiano toman por fuerza la ciudad imperial de los sultanes, y conquistan 4 Jerusalen con todas sus comarcas, eli-+ giendo Reyes que con su cetro conserven este nuevo dominio, como un patrimonio de Dios. ;Cudntas hazaiias gloriosas, amados mios! Un impe- rio pagano destruido, y fundado otro cristiano sobre sus - Tuinas; el sepulero del Salvador reseatado; mil y mil
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