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TET pre ellos no eran compaiieras de sus gocescelestiales; Perfecti sunt. Faltaba algo en cierto modo al mismo Dios, pues su - corazon amabilisimo no se veia correspondido por los hom- bres; pero con el fiat de Maria, Dios y el hombre se unie- ron con los vinculos mis estrechos de amistad, se aca= baron las iras del Dios justo, se dieron dsculo de amor la justicia y la paz; y gquién no lo ve? la era del amor di- vino empieza en Maria, y durard por toda la eternidad; desde que Maria ha ensefiado 4 los hombres & preferir el amor puro 4 cuanto puede haber de grande en el mundo, todos empezaron a amar; Dios habia mostrado 4 los hom- bres un amor infinito, y los hombres se lo disputaron en cierto modo, queriéndoselo pagar con otro amor que, aun- que finito en su extension, tiene algo de infinito en su intension. Nada fué dejar por amor @ Dios las prosperi- dades, conculear los honores, despreciar las riquezas, abandonar & sus padres, 4 sus deudos, 4 sus amigos y 4 todo cuanto existe en la tierra; la vida, si, la vida misma fué sacrificada en las aras del amor divino por un nuime- ro infinito de martires y de virgenes, que hubieran muerto mil veces por amor de Dios; nifios que apénas supieran hablar, tuvieron 4nimo para abocarse con los tiranos, y decirles que estaban dispuestos 4 presentar su cerviz a la cuchilla por amor de Dios; innumerables doncellas des- echaran la mano de Emperadores y Reyes, de presiden- tes y cénsules por amor a Dios; penitentes sin numero hicieran de los desiertos su morada, de las raices su co- mida, de los cilicios su placer, por reparar una pequefia ofensa que hicieran al amor divino. ;Oh amor santo! Des- de que Maria te ha concebido én su seno, yo te veo por todas partes dando nueva vida4 los mortales, y produ- ciendo obras admirables; yo te contemplo animando a un Pablo, para que, sin temor 4 las cadenas:ni 4 los ele- mentos, ni 4 los peligros, ni 4 la espada, ni 4 la muerte, Neve por do quier el nombre de Jesus; yo te veo infla-

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