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Rae ; ee das, que no deban estos desastres al amor s6rdido, a) amor brutal, al amor ambicioso, al feo amor, nutrido por pasiones desarregladas; yo investigo los fastos del espiri- tu humano, y hallo que sus errores idolatricos, con el es-. tupendo apa rato criminal que los acompaiia, no tuvieran otro principio que el amor mal entendido que se profe- saran los pa dres 4 los hijos, los hijos 4 los padres; asesi- natos, robos, saqueos, incendios, usurpaciones, aposta- sias, violencias, raptos, usuras; por fin, todo crimen, toda maldad, ti enen su orfgen en este amor impuro y pro. fano que abras6 el corazon de los hombresy consumi6 , con sus llamas el hermoso amor celestial que Dios pren~ diera en sus almas. Y aqui, amados mios, hemos llegado al gran punto de vista donde nos hemos de detener para examinar lo que Maria ha hecho, desarrollando de un modo sensible el - amor hermoso en que su corazon atdiera. Para llegar a comprenderlo, es preciso que, como el viajero situadoen una grande y g igantesca prominencia, no respiremos el aire craso de las hondonadas, sino el puro ysuave delas cumbres; es preciso que nos alimentemos con el sutili- simo éter del amor divino, pues sin esto nada entende- riamos. s : E] pecado del primer hombre fuera un desprecio for- mal ‘de Dios; consumado que fué, hubo una excision y_ ruptura manifiesta entre Dios y los hombres; el amor hermoso se retirara al santuario dela Divinidad, de donde emanéra como de purisima fuente; se verificé en los hombres lo que, en expresion del sublime Agustin, se cumpliera anteriormente en los angeles. «Dos amores, dice este Padre, fueron el cimiento de dos ciudades, ter- _ rena una, celestial otra; el amor de si mismo, con menos- precio de la Divinidad, formara el reino terrenal; elamor — de Dios, con menosprecio de si mismo, edificara el reino espiritual y divino.» Y no hubo mas diferencia en estas a ‘ etm LI Mi on ade canis es ;
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