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~ eterna ; y para levantarse, primero se le perdona, Pater ignosce illis, y despues se le declara nuevamente hijo, redimido con la sangre del Verbo , pero adoptado en la que habia de estrellar la cabeza del, enemigo: Mulier, ecce filius tuus. =, ae Os preguntaré ahore:5yo, sefiores: éSabeis quién es ese | personaje que esté clavado en una cruz, que perdona el — crimen y manda 4 su Madre que lo sea tambien de todos los hombres? jPodreis acaso conocerlo, cuando fl mismo ha dicho que tiene un Padre 4 quien nadie conoce sino el Hijo, asi como tampoco conoce nadie al Hijo sino el Padre, 6 aquel 4 quien se digne revelarlo? En efecto: difi- cil nos seria comprender quién es ese Hijo, si nuestros sentidos no tuvieran un testimonio fiel que se lo ense- fiase; invisible en su naturaleza, se hizo visible en la — ‘nuestra, y viendo al Hijo, vemos al Padre. Pero gpor qué | medio? Por el de la maternidad divina de Maria; por ella — conocemos 4 Jesus, y sabemos que el inmortal é impasi- _ ble, se hizo mortal y pasible por amor del hombre. El unico testigo que puede decirnos el origen de Je- sus, es Maria; porque Ella es la depositaria del augusto misterio de su virginidad; Ella la tinica que sabe con evidencia de ciencia que Jesus no es Hijodel hombre, sino de Dies, que su persona es la del mismo Dios; asi, si para conocer al Padre es preciso conocer al Hijo, para conocer al Hijo no hay mas que dirigirse 4 la Madre. Nuestros sentidos nos conducen 4 Maria, y Ella nos leva al Hijo, y por el Hijo subimos hasta el Padre, en quien vemos el amor que nos tiene, al cual sacrificd lo mas acepto 4 sus ojos. é Es, por lo tanto, Maria la copia fiel del amor infinito que se desvela sin cesar por el bienestar de los hombres. Dios la objeta 4 nuestros sentidos, para que por medio de esta luz lleguemos 4 contemplar la luz increada que, : alumbra a todo hombre que viene 4 este mundo. El mis- —

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