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cuerpos es, no sdlo necesaria, sino hasta natural, : el sentido de ser violenta la separacion, porque el alma y el cuerpo son dos amigos que se hallan separados contra su voluntad, y tienen una tendencia innata wn unirse de nuevo. r Pero atin no he dicho todo lo que constituye una ver- dadera maternidad natural; de Ja union del alma y el cuerpo resulta una especie ds entidad que no es el alma ni el cuerpo, y sin embargo los constituye 4 ambos en una categoria singular, y es la personalidad. Esto es, ca- télicos, lo que forma el complemento de la maternidad _ natural; toda madre humana concibe, engendra y da & luz una persona, siendo esta personalidad la que hace al cuerpo y al alma subsistentes, y volviéndose ella inco- municable a otra persona indivisible 6 inseparable; esto eslo que nos hace realmente distintos; esto es lo que nos constituye verdaderos hombres en el érden natu- ral. Miéntras en la concepcion no se unan el cuerpo que engendran los progenitores y el alma que infun- de el Criador, no resulta la personalidad en el érden de la naturaleza; y si al verificarse esta union viene 4 dar subsistencia al cuerpo y al alma una personalidad superior 4 la personalidad humana, la naturaleza in— ferior no tendré su propia personalidad, sino la supe- rior y mas perfecta, y enténces la madre en cuyo se- no se realiza esta union verdaderamente portentosa, no s6lo lo sera del cuerpo que ella concibe y engendra, sino tambien de la persona que toma para darles subsis- tencia al cuerpo engendrado y al almacreada. Si habeis comprendido, como lo creo, cuanto encierra esta doctrina que acabais de oir, ya no temo conduciros _ hasta lo mas intimo de las grandezas de la Madre de Dios. y nuestra. x Veis esa mujer que esta en pié junto 4 la Cruz de Jesus? Pues sabed que es la Madre del Verbo del Padre; en su seno se ha formado, de una manera admirable, un

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