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370 ae Alli estan el nuevo Adan y Ja nueva Eva ; allf tam+ bien veo yo un sér que representa en su verdadero tipo al viejo Adan, con sus remordimientos , su confesion, sus pepas, su humillacion y su arrepentimiento, 4 lo que se _ sigue la misericordia, la gracia y la promesa del nuevo Paraiso. Jesucristo habla alternativamente con su Padre _ycon los hombres, consolando a éstos y rogando a Aquél. Cuando se dirige por primera vez al Padre Eterno pidiéndole perdon para sus enemigos, ¢quién no ve que este personaje es el mismo que en la primera caida del hombre se interpuso entre El y el Dios airado, diciéndole - en el Paraiso lo que ahora repite en la Cruz? «Padre, per- dénales, que no saben lo que hacen.» Pater ignosce illis, quia nesciunt quid faciunt. ,Creeis acaso que los judios que crucifican al Ungido de Dios son los uinicos enemi-— gos que tiene? Lo son todos los hombres, como dice el divino Pablo: «Desde Adan hasta el tiltimo de sus vés-— tagos , no hay uno que no haya vilipendiado la Majestad infinila.» Cum inimici essemus, reconciliati sumus per sanguinem ejus. Elevémonos en las alas de la fé 4 la pri- mera escena de] mundo en el é6rden moral, 4 la primera infraccion de la ley eterna del imperio deb bien, y oire- mos al Verbo eterno que dice 4 su Padre: «Padre mio, Adan se ha obcecado en la concupiscencia; Adan no sabe, porque no ha pensado en la balanza de la justicia, todo lo que pierde; no ha pensado en la pena 4 que se con— dena, ni en tu gloria y gracia que pierde ; perdénale ; oh Padre mio! porque no sabe lo que ha hecho.» Pater ig- nosce illis, quia nesciunt quid faciunt. Podria acaso dudarse de la eficacia de esta plegaria; podria cteerse que Adan continwia en su contumacia, y que es todavia enemigo de Dios. Pues bien; junto 4 Je- sucristo hay un malvado, verdadero trasunto del hombre criminal, que conculca la ley eterna, pero que se arre- piente y pide perdon, que confiesa su culpa y halla mi- q *

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