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Seay los azotes del cielo para apartarlos, y aun a nuestras em- presas legitimas y 4 nuestros asuntos temporales, para que salgamos de ellos con felicidad. Leed la historia del mundo, examinad los hechos de las naciones y de los hombres que se han puesto bajo su tutela, y os admira- reis al ver los azotes del cielo detenidos, los ardores del fuego apagados, las familias consoladas, las fortalezas — enemigas tomadas, los ejércitos vencidos, las naciones adversas subyugadas, los hombres rebeldes sojuzgados, la paz y la prosperidad establecidas, como en su lugar - propio, en el centro de los pueblos devotos de Maria. Re- corred las monarquias y las naciones catélicas ; exami- nad esa multitud de templos consagrados 4 su nombre en las ciudades y las aldeas, en el fondo de los yalles y en la cima de los montes, en las riberas del mar y en las lanuras de la tierra; preguntad el motivo por qué se han construido, y vereis que cada uno es un monumento eri- gido para darla gracias por algun favor singular. Contad las fiestas instituidas en honor suyo por el Catolicismo, las congregaciones erigidas bajo su patronato inmediato, las cofradias cuya bandera es la bandera de Maria, y yo _ os responderé que todas son el monumento vivo y pe- renne, 6 de la cristiandad afligida y librada como por mi- lagro de las irrupciones de los barbaros, 6 de la opresion de los musulmanes, 6 de los cismas, de las herejias y de las guerras civiles que la asolaban, 6 de otros males extremos que la amenazaban y estaban para acabar con ella. Yo pudiera hablaros de las tiltimas Congregaciones instituidas para obtener la proteccion de Maria; pues ahora mas que nunca, que el espiritu de impiedad y de irreligion va dominando 4 los pueblos, introducidoy propagado por los espiritus fuertes de esta época de so- berbia y de presuncion , la Iglesia, como los varones ce- losos, procuraron poner bajo la tutela de Maria 4 los 5is AE ag ae RS BR i co Sa Na enn al i oust Stl ¥ ee

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