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Dios, porque es su Hijo: es imposible que Dios deje de amar 4 Maria, porque le ha dado’el sér humano; tambien © lo es que Maria deje de amar 4 Dios, porque es cosa propia suya: es imposible que Dios deje de honrar a Maria, por- que es infinitamente justo, y no puede dejar de pagar- la lo que Ella ha hecho por su gloria; tambien lo es que Maria deje de proporcionar & Dios todo el bien posi- ble, porque es Madre que lo ha engendrado en sus entra- fias. Es, pues, el amor de Marfa sobrenatural, porque pro- viene de una gracia sélo inferior 4 lade su Hijo, y es natural, porque se nutre en un corazon de Madre; es un amor libre, porque proviene de una alma espiritual, y es necesario, porque la naturaleza ha impuesto al corazon de la madre la ley de amar 4 su hijo con una intensidad omnimoda y con una extension suma. Yo no puedo continuar, amados mios, porque despues de haber hablado de tanta grandeza del amor de Maria, — mi corazon sdélo apetece el silencio y las lagrimas de gozo; pensad vosotros todo lo demas que encierra el Co- . razon de Maria, y comprendereis por qué cuando han caido sobre Jesus todas las iras de un pueblo insensato, y cuando va marchando al lugar del suplicio , Maria le sale al encuentro, y lo acompafia hasta la muerte; ya que no pueda librar al Hijo de los tormentos que El mismo apetece por nuestra redencion, Marfa ira 4 presentarle su corazon, para compartir con Dios las angustias de su pasion y las agonias de su muerte. Sin embargo, antes de concluir debo de resolver el problema pendiente de saber por qué Dios deposita en el ‘Corazon de Maria todos sus secretos. Asi como os he di- cho que el amor de madre es una cosa necesaria, asi 0s digo que hay una diferencia incalculable entre el amor de la madre y el del hijo; éste se resfria, aquél no; pero nunca desconfia de su madre. Podra el Hijo tener la im- prudencia de una Dina, la temeridad de un Ruben, la

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