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PRL ee ‘ ~339 : . 4 hhace que el Hijo de Dios sea tambien hijo del mayor - Patriarca y del gran Rey; Maria da 4 Dios cuanto Ella tiene, su sangre para que sea concebido, su seno para que sea engendrado, y hace que el Hijo de Dios sea hijo de Adan ; Maria consiente en ser la Madre del Mesias, y en ‘su seno purisimo se realiza el primer acto de Ja Omnipo= - tencia en que concurren la naturaleza divina y la huma- na, la persona del Verbo y la cooperacion de Maria. Alli es donde por primera vez Dios es hombre , mortal, pasi- ble; y el hombre es Dios inmortal, impasible, infinito, -comunicandose mutuamente las naturalezas divina y hu- mana, sin confundirse, sin mezclarse iv todo esto se hace porque la persona del Hijo de Dios sustenta ambas natu- _galezas, y porque Maria da 4 esta persona divina cuanto — necesita para ser verdadero Hijo del hombre. j Misterio — sublime! ; Dignidad inefable la de la maternidad divina | de Maria! Entre tanto, aquién no ve que, como dice David, Dios — ~-oye los deseos de los pobres, y escucha la preparacion de © sus corazones? Desiderium pauperum exaudivit Dominus preparationem cordis corum audivit auris tua. 4Cuanto mejor que Jacob pudo exclamar Maria que no habian que- dado defraudadas sus aspiraciones? Hasta el momento en -que se la anuncia que va & ser Madre de Dios, lo amaba con un amor que sélo de Ella era conocido. Era una espe- cie de semilla que habia sembrado en su pecho castisimo el Espiritu Santo, que la predestinara para Esposa suya. Cuando llegé la ocasion oportuna, este gérmen que habia estado alimentandose en el corazon de la Virgen, pulula, se desarrolla y crece de un modo incomprensible en el alma de la Madre. jAy, qué placer siente mi corazon al pensar en lo que sucede entre Dios y Maria desde que Aquél nace y Esta lo mira como cosa propia suya! Marfa no respira para si, Sino para Dios; ni existe ni se alimenta para si, sino para

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