BCCPAM000591-3-12000000000000

% \ PARTE UNIGA. whe A No ha salido de las manos de Dios un sér animado que no tenga tna propension natural a procurarse los medios de conservarse 4 si mismo, de reproducirse y perpetuar su especie, multiplicandola numéricamente, resultando de ahi una atraccion necesaria sobre los individuos de una misma naturaleza, que estan vinculados por las rela-. ciones de maternidad y filiacion. Aparte la fiereza 6 la mansedumbre, la astucia 6 el candor, igualmente han dividido esta propiedad la humilde corderita, el rapante condor y la tértola inocente. Es esto lo que llamamos el amor natural; no importa que en estos séres no tenga mas duracion que la marcada por el tiempo necesario 4 Ja gene- racion y lactancia; no importa que no sea la razon, sino el ciego instinto, quien lo engendre; la materia animal, -no el espiritu, quien lo guie; siempre es cierto que en todo - corazon donde haya gérmen de vitalidad , existe tambien el foco:del amor, aunque por su naturaleza y propiedades no sea sino un amor puramente material. Pero donde plugo a Dios encerrar un verdadero vene- ro de amor, fué en el corazon humano, de cuyo seno saldria con toda la ternura de la sensibilidad y con todas las galas de la espiritualidad ; afectuoso, sensiblé y com= pasivo, no podria ménos de amar 4 cuantos llevasen en su frente el mismo emblema de dignidad natural que lo distingue 4 El y lo eleva sobre toda la naturaleza visi- ble; espiritual, racional y discursivo , era consiguiente que, no encontrando entre la materia la simpatia atrac- tiva de los séres que se asimilan , se elevase 4 las regio- nes de la pureza, al espacio azulado, entre cuyas estré- las oye resonar el eco de mil voces que cantan la glo- ne its

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz