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> ie tacto: con todo, la razon nos convence de que el angel } no tiene cuerpo, ni las verdades matematicas son mate- riales: Discurrimos, por tanto, y nos afanamos en for- marnos una idea de lo que es Dios; locontemplamos mas hermoso que los cielos , mas relulzouts que laluz, y .. despues de ahilar nuestro espiritu, nos vemos eaetaadlath 4 decir con San Agustin: «j Dios no es lo que nos imagi- namos , pues no cabe en nuestra inteligencia su esencia, ni i puede nuestro espiritu medirlo.» Nuestra alma, limitada como los espiritus angélicos por una parte, y por otra nuestros sentidos, que no tienen capacidad mas que para conocer lo grosero de la mate- ria, necesitan el auxilio sobrenatural para aquélla, y una trasformacion y renovacion para éstos. Asi, cuando ten- gamos la dicha de yer a Dios cara 4 cara, ha de preceder a este nueyo estado de cosas un cambio esencial en nues- dro cuerpo. «Es ahora corruptible, y enténces, dice. el ‘divino Pablo, sera incorruptible; es innoble, y se le- yantaré en gloria; se siembra en debilidad, y: resuci- tara en virtud; desfallece el cuerpo animal, y aparecera © enténces souiritnalel Corint., cap. xv, 42, 43, 44), porque es necesario queesto que es corruptible se revista de la incorruptibilidad, y lo que es mortal adquiera la inmor- talidad.» (Vers. 53.) Esta nueva naturaleza, esta regene- _Yacion, como la llama el mismo Apdstol, .por la cual. sus- pira toda criatura, y mucho mds. nosotros. que. tenemos las primicias del espiritu(Rom., cap. vill, 23), es tan indispensable para nuestra alma, que sin ella no pudiera contemplar al espiritu inereado. Pero entre tanto llega aquel momento feliz, y mién- tras el hombre. no puede ver 4 Dios sino en enigmas, y como por un prisma de mil trasparencias, cuya fulgu- rante luz deslumbra sus, débiles pupilas, ghabria Dios elegido tan incompleta la obra mds exquisita, de sus manos, que no se diera 4 conocer al hombre, no sdlo en TOMO UI. 20
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