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Catédlicos : vosotros solos teneis la dicha de profess a la verdad pura, porque vivis unidos 4 la Congregacion que , fundada por Jesucristo y propagada por los Apésto- les, conserva los dogmas tan puros como existen en su fuente , que es Dios. Vuestra mayor gloria esta fundada e en esta fé6; vuestro mayor consuelo es pensar que sois hijos de una Madre 4 quien, por lo mismo que sois peca- dores , teneis mAs derecho de llamarla con este nombre, pues por redimirnos bajé Dios del cielo & sus entraiias y se hizo hermano nuestro. Pero si quereis dirigiros 4 Maria con toda confianza; si con los ojos arrasados de lagrimas de gozo y el corazon envuelto entre torrentes de con- suelo quereis pronunciar tan augusto nombre, amadla; amad 4 su Hijo; observad los preceplos de su Evangelio; huid de esos hombres cuyas palabras son dardos enve- nenados que dan muerte al entendimiento y aridecen todo el verdor del corazon. Hablo de los herejes moder- nos, que, revistiendo sus falsas doctrinas con el ropaje de la ilustracion aparente, siembran por do quier pasan la duda, la opinion , la incertidumbre, en materias tan cier- tas é infalibles como son los dogmas del Catolicismo. Se acercan dias amargos para el Ctistianismo y la sociedad; se aproximan los dias de tribulacion en que nuestra fé— sera probada como el oro en el fuego. Si queremos salir con victoria de las tentaciones de este mundo, es necesa- rio que 4 una conducta cristiana unamos una fé intré- pida, una confianza omnimoda, un amor grande hacia nuestro Dios, y que amemos con ternura 4 la Madre que en esta vida nos alimenta con la leche de la. doctrina que nos ha dado su Hijo, y en la otra nos espera para darnos con su mano la corona de la gloria, que os deseo. Amen. i. Net é de: "Aleta 9 Ea i a SN i tl i ii ia isms Ai toc gh wa I

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