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ETS, WO MATE RHR eT re como la luz; aquellos no han conservado intacto el tejido _ de oro de las excelencias de Maria, negandola unos suin- ~ munidad, otros su maternidad divina, y otros su virgi- nidad perpétua ; éstos vienen profesando hace diez y nue- ve siglos las mismas creencias recibidas de la revelacion, de los Profetas, de los Evangelistas, del mismo Jesucris- to, de la tradicion, y, por fin, de la Iglesia, que es la co- lumna y firmamento de la verdad, como dice San Pablo: Ecclesia Dei vivi (que est), columna et firmamentum veri- tatis.(I ad Timot., cap. m1, 15.) Es, por consiguiente, tam- bien mas claro que la-luz, que quien no confiesa todas y cada una de las excelencias de Maria, niega la santidad, el poder y la misericordia de Dios: Qui non est mecum, contra me est. ; jAh! ; Plegue 4 Dios que no cese jamas mi lengua de ensalzar las glorias de Maria! ; Quiera el cielo asistirme siempre con su gracia, para no separarme ni un solo ins- tante de la verdad que nos enseiia la fé sobre la Madre de Dios, pues es éste el mayor consuelo que me asiste en mis tribulaciones! Y no ocultaré una verdad consig- nada por los escritos de los Santos: si alguna vez ha ne- cesitado, el mundo invocar 4 Maria, es ahora que se van preparando tan abiertamente los caminos de un anticris- tianismo cual no han visto las pasadas edades; y el signo mds caracteristico de esto es la manera dulce 6 insi- nuante con que la Iglesia por todas partes predica la de- vocion 4 Maria, el fervor y las lagrimas con que invoca su proteccion, y el empefio extraordinario que se advierte en toda la cristiandad en aumentar el culto 4 la Madre de Dios; porque la verdadera Iglesia, engendrada en las entrafilas de Maria, como dice San Ambrosio, sabe que en las ultimas tribulaciones del mundo Ella la ha de defen- der por medio de los santos angeles y con las fervientes palabras de los ministros sagrados. (Cornelio 4 Lapid.: Comment. in Apocalip., cap. xt, 1.)

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