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* = ak impresa en todas las obras de Dios, y nosotros la Hlevamos- grabada dentro de nuestros corazones. Interesa 4 Dios la gloria de su nombre, gloria que no puede trasferir nadie. Zt gloriam meam alteri non dabo. (Isai, capi- tulo x11, 8.) Y esta gloria, no sdlo esta cifrada en engen- drar en los resplandores eternos 4 su Unigénito, sino tambien en que todas las criaturas cumplan sus manda- tos y lleguen al objeto para que han salido de sus manos. { El Eterno Padre enriquece 4 su Hijo con cuantos atri- dutos son propios de su esencia; pero ademas le ha dado un patrimonio en la creacion de los séres visibles 6 invi- sibles, y tambien pertenece 4 su gloria que este patri- monio se conserve integro, yy sea gobernado por el Hijo como propiedad suya. Este patrimonio somos nosotros, y, por una sucesion de dominio, no hay un solo hombre que no toque al Trono de Dios. Vosotros sois de Cristo, decia el divino Pablo, y Cristo es de Dios. Vos autem es- tis Christi, Christus autem Dei. (1 ad Corinth., cap. 11, 23.) 4Quién dudara de esto? Eternamente est& hablando el Padre con su Hijo, y le dice estas palabras: «Tui eres mi Hijo; yo te engendro hoy; pideme, y te daré las gentes _ por herencia, y tu posesion seran los confines de la tier- ra; dispondras de ellas, y las regiras y las desmenuzaras como un vaso de arcilla.» (Psalm. n, 8 y 9.) No cree- mos que la gloria de Dios se aminoraria porque el angel malo se rebelara contra Dios y el hdmbre quisiera vivir en este mundo, sin ley; didles Dios el libre albedrio, del cual abusaron; pero si no dan gloria 4 su bienhechor en este mundo, algun dia vendra en que brillard su justicia, quedando esta tan gloriosa como su misericordia. Uni- versa propter semetipsum operatus est Dominus impium — quoque ad diem malum. (Proverbior., cap. xvi , 4.) Pues bien; inficionado este patrimonio por la culpa, . el Padre manda al Hijo para que lo restaure y redima, y al Espiritu Santo para que lo santifique; pero no puede ee

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