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heredamos sus promesas; somos esposos de su espiritu, y_ nos dasu mismo amor, nos adorna con sus dones, y nos une 4 Elen vinculo de amor eterno. Jn charitate perpe- tua dilexi te; ideo attrawi te. (Jerem., cap. XXXI, 3.) ;Oh dignacion del Sér infinito! ~ Todo esto se cumple en nosotros mediante la gracia divina ; pero nuestras relaciones con Dios no pasan de ahi; se nos comunica su naturaleza de una manera admi- rable en el érden de la caridad: Divine consortes nature. (Il Petri, cap. 1, 4.) El Padre, irritado por nuestra culpa, se aplaca con los méritos dé su Hijo humanado, y nos -. predestina en El & una gloria que nos corona, y.4 una gracia que, borrando nuestros pecados, nos santifica y fortalece para no caer de nuevo en su indignacion ; y hé aqui la alianza eterna entre Dios y el mundo, concluida por Jesucristo para todas las generaciones, por la obdacion de su vida consumada una vez en la plenitud de los tiem- pos. Una enim oblatione consummavit in eternum sancti- la gracia, lo somos por la adopcion que nos merecidé su propio Hijo; mas esto quiere decir que antes fuéramos hijos de ira, como dice el divino Pablo, hijos de pena, hijos del inferno, al cual indeclinablemente nos precipi- taramos por la culpa, y ahora somos hijos de misericor- - dia, hijos de amor, amados en el propio Hijo. ramus — natura filii ire. (Ephesior., Cap. Il;.3.)i Esai Hijo de Dios, no entraiia necesaria 6 inevitablemente la participacion plend de cuanto Dios nos promete, por depender esta plenitud de adquisicion, no sdlo de la misericordia divina, sino tambien de la cooperacion humana. Dios, que nos llama4 todos en las entrafias de su amor, no corona sino al que corresponde a su voca- cion y persevera hasta el fin; el hombre no podra espe- Be rar racionalmente ser para'siempre hijo de Divs y entrar ; TOMO Ill. 47 ficatos. (Hebreor., cap. x, 14.) Somos hijos de Dios por. Perfectisima como es esta filiacion del hombre en el ee * ricky em he

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