BCCPAM000591-3-12000000000000

sando larguisimos terrenos, sin poder unirse hasta que, Iegando 4 las arenas,del Océano, se juntan sus aguas y se mezclan, entrando con majestuoso andar en un in- f menso piélago. Pues bien: esos dos voleanes iban 4 unirse en un mismo crater; esos dos rios que con sus aguas habian fecundado la tierra, iban A unirse para entrar con fs impetu 4 alegrar Ja ciudad de Dios. 4Qué va 4 hacer, por tanto, este Hijo omnipotente? ¢Qué va 4 hacer ese Hijo, que no ha podido honrar todavia 4 su Madre, como £1 lo queria y como Ella merece? j Qué va 4 hacer! Una osten- ‘ facion publica de su amor y de su poder, para dar 4 su Madre la potestad, el honor y el imperio que la per- tenece. jQué espectaculo tan nuevo, tan toslentess, tan su- blime, tan arrobador! Se ha dado la ultima pincelada en el cuadro de la asimilacion de la Madre con el Hijo; aquélla ha estado tres dias encerrada en el sepulcro, asi como lo - habia estado éste: al cumplirse este tiempo, abrense los — ‘ cielos, y puesto todo su ejército en movimiento, van ba- jando escuadrones y ‘escuadrones, formando dos hileras, que llegan desde las puertas de zafiro de la Sion celes- tial, hasta el humilde sepulcro donde duerme el cuerpo inanimado de Maria. El cielo, la tierra, los espacios, resuenan con los ecos de unas melodias que no se habian oido jamas, y en medio de este estruendo suavisimo, sobresale una voz, que dice entre acentos de amor: Levén- tate, date prisa, amiga mia, paloma mia, mi hermosa, miinmaculada, y ven (Cant., cap. 1, 10). Paloma mia, enséhame tu rostro, suene tu voz en mis oidos ; porque tu woz es dulce, y hermosa tu cara (Ibid., 14). Ven del Liba- no, esposa mia; ven del Libano, ven, y serds coronada > (Tbid., cap. tv, 8). Esta voz era la del Hijo de Dios que llamaba 4 su Madre. Imposible es referir lo que acaecié enténces. ,Quién puede describir aquella belleza que se levanté del sepul-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz