BCCPAM000591-3-12000000000000

VII. Hemos llegadoa un punto, en el cual estoy por “decir que seria mejor callar que hablar, y entregarse al ‘llanto dulce y consolador de un alma extatica. Voy a des- cribir la escena mas admirable que ha habido en el mundo, y temo que no podré concluir la descripcion , porque mi corazon se ve oprimido por una alegria excesiva, y casi se me anuda la lengua. Iba 4 dar en el gran reloj de los tiempos una hora que tenfa que poner en movimiento los cielos y Ja tierra: se acercaba el momento por el cual todo un Hijo de Djos habia suspirado , el momento de ha- cer patente 4 los angeles y a los hombres lo que era aquella Virgen que habia pasado sin gloria por la tierra, el de presentarla 4 su Padre y al Espiritu Santo, y el de coro- nar su inocencia, su maternidad, sus virtudes. En tan solemne ocasion, gqué es lo que wii d hacer este Hijo? Séanos permitido comparar, aunque sea lo terreno con lo celestial, para poder deducir de tan inmensa realidad siquiera una sombra, y para ver de una luz infinita 4 lo ménos un destello. Hay que decir una cosa tan admira- ble y asombrosa, que hasta se presenta con visos de in=- creible; cuando se dice que Dios ha puesto limites 4 su omnipotencia, para no hacer sino mucho tiempo despues lo que su amor infinito hacia una criatura parece que exigia que se hiciera mucho tiempo antes, esté dicho todo, y no se puede decir mas, para ponderar lo que este Dios riquisimo en amor y en poder hara cuando llegue el momento de obrar. Y este es el caso, mis amados oyen- tes: el amor de Jesus 4 su Madre y el de la Madre @ su Hijo eran como dos volcanes contiguos cuyas llamaradas salen 4 la vez de un doble crater; y gno veis lo que acon- tece con dos llamaradas, que casi hacen una por estar una cerca de la otra? Ellas se tocan; se lamen, se besan, se entrelazan, pero al fin se separan, porque cada una tiene su base aparte. Eran esos dos amores semejantes 4 dos rios caudalosos que corren en linea paralela atrave-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz