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b Es tan | grande el ctimulo de grandezas que resultan para Maria con sélo ser Madre de Dios, que basta consi- derarlas con s6lo la razon ilustrada por la fé para enten- der que su exaltacion al Trono de su Hijo es la conse- | cuencia natural 6 inmediata de las relaciones que median entre los dos por la maternidad divina. Preséntase, lo primero de todo, el derecho de trasmision hereditaria, pues, segun las prescripciones de la ley natural, asi como el hijo hereda de su madre, tambien la madre he- reda al hijo. 4Quién , no ya de los hombres, sino de los angeles, no queda atédnito al oir esto? Si el Hijo de Dios hubiese podido morir como mueren los demas hombres para levantarse en el ultimo dia del mundo, su Madre era la heredera natural de todos sus bienes, y con mas razon de los bienes que habia ganado en la naturaleza que su Madre le habia dado. Murié para resucitar al tercero dia; pero durante esos tres dias, sno podemos decir que Maria fué su heredera? 4 No fué Ella la depositaria de los despo- jos que su Hijo quité 4 Satanas con su muerte? ¢ No estu- vieron encerradas en su corazon todas las gracias que su Hijo habia merecido para Ella misma y para todos los escogidos? Ahi esta, pues, el derecho de trasmision he- reditaria: nosotros todos, dice el Apéstol , somos verda- deramente hijos de Dios , herederos de Dios y coherederos de Cristo. (Rom., cap. vu1, 17.) 4Cudnto mas lo ha de ser su Madre? Nosotros lo somos porque el Padre nos ha adoptado en su Hijo natural. gCuanto mas lo sera la que es Madre de este mismo Hijo, la que ha trabajado a la par con El para ganar la reconciliacion del mundo con el cielo, y la libertad de la gloria que tenemos de hijos de Dios? (Rom., cap. vur, 21.) La Virgen Maria tiene un derecho especial, singular y tinico 4 las-glorias y los triunfos de su Hijo, ora por- que le ha ayudado 4 ganarlos, ora porque es la heredera de sus bienes, ora porque hay entre la Madre y el Hijo ‘acl Bae
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