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, 216 Fk ble. La Asuncion de Marfa 4 los cielos en cuerpo y alma esla consecuencia natural de su divina maternidad; y la , _ demostracion de este acontecimiento es la condenacion ; de ese materialismo impio que tiene al mundo en con- _ -yulsion y plagado de males y de aberraciones. Porque una vez demostrada la resurreccion de una pura cria- tura, como la fé nos ehsefia que nos ha de acontecer 4 todos los hombres en-el ultimo dia, queda demostrado con la experiencia que ha de llegar ese dia, en el cual nuestras almas han de dar vida nueva 4 nuestros cuer- pos, resucitando éstos , sin exceptuar ninguno, para ir unos al cielo y otros al infierno. « La Virgen es por su dignidad mas noble que los an= ~ geles, y no esta sujeta 4 la ley que comprende 4 todos ; los hombres por el pecado de origen: el que Ja eligié para x que fuese su Madre la resucit6, llegando para Ella al ter- ca cer dia de su transito feliz, aquel momento en que fué presentada ¢ante el antiguo de dias, y fué coronada, por £1 como no lo ha sido ni puede ser nadie, despues’ del Hijo de Dios; y éste.es el momento que intento describir para gloria de Dios y de su Madre y para nuestro con- suelo. La coronacion de Maria es la consecuencia desu dignidad. Pero antes de hacerlo, saludemos 4 esta Reina triunfante y gloriosa, diciéndola con el angel: Ave Mania. Ill. . Dos cosas hay, dice San Bernardo, que son inefa- bles, y son el Trono que Dios tuvo en la tierra en el seno de una Virgen, y el que ese mismo Dios preparé en el cielo & esta Virgen: lo uno_y lo otro es admirable, y lo uno y lo otro exceden la comprension del hombre. (Serm. 2.° De Assumpt.) Y en efecto: el acto mayor de la Omnipotencia de Dios ha sido el de la Encarnacion de su Hijo; _porque: en él se hizo la union de. la sublimidad infinita con la
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